Devocionales Matutinos

¡Mi Dios Es Asombroso!

Mujeres · Del libro Santuario

Versículo:

Tú mereces la alabanza, oh Dios que estás en Sion, mereces que se te cumplan las promesas, pues tú escuchas las oraciones y todos los humanos acuden a ti, Salmos 65: 1, 2.

AMONTONÉ TODO EN ESE DÍA, pero mi trabajo de investigación que debía entregar en dos días necesitaba una buena corrección. Necesitaba ayuda con desesperación. Mi profesora era famosa entre los estudiantes, por su habilidad para encontrar agujas en pajares y yo estaba segura de que había docenas de agujas en mi «pajar». ¿Qué podía hacer?

Sabía que podía llamara una amiga, pero era casi la medianoche. No me atrevía molestarla. Ya sabía que el día siguiente no sería mejor, pues tenía que ir a otra iglesia y servir de consejera en el Club de Conquistadores en mi propia iglesia antes del mediodía.

Con una oración para que Dios me guiara, envié el trabajo por correo electrónico a mi amiga y esperé que pudiera revisarlo en la mañana. ¿Pero si, como era su costumbre los domingos por la mañana, ni siquiera encendía su computadora?

Aún oraba a Dios para que me guiara y le pedí que me ayudara a dejar el asunto en sus manos. Oré toda esa mañana mientras realizaba el resto de mis deberes. Cuando ya no pude soportarlo más, llamé a mi amiga antes del mediodía.

-Hola, Arlene -contestó ella, obviamente tras ver mi nombre en su identificador-. Voy en la página 10 de tu trabajo. Es bastante bueno. Creo que lo acabaré en otra media hora.

-¡Alabado Sea Dios! -exclamé, regocijándome en su bondad.

Luego mi amiga explicó cómo había encontrado mi trabajo.

—Mi primo vino de California a visitarme anoche -dijo-, pero había tanta gente en mi casa que no pudimos cruzar palabra. Así que me envió un mensaje de texto con su Blackberry. Cuando se fue, me dijo que lo leyera.

Fue cuando recuperó su mensaje que encontró mi trabajo y comenzó a revisarlo de inmediato.

¡Ahora nadie puede convencerme de que mi Dios no se ocupa de los detalles pequeños! ¡Sí, él de verdad contesta las oraciones! Saqué una calificación perfecta en mi trabajo y todavía me asombra cómo hace milagros.

Arlene Walker-Adams

Devocionales del Martes, 17 de octubre de 2017 ›