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Versículo:Dando gracias siempre y por todo a Dios Padre en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Efesios 5: 20.
DE PEQUEÑA, escuchaba hablar del asunto durante semanas. De adulta, todavía escucho hablar del Día de Acción de Gracias, ya sea por radio, televisión, amistades o miembros de la familia. Recuerdo un Día de Acción de Gracias en particular; mi madre hacía planes para la gran cena. Varios parientes y una amiga de muchos años nos acompañarían. Mamá era una excelente cocinera y aunque se requerían tiempo, planes y mucho trabajo, le encantaba cocinar y alegrara los demás. Que disfrutáramos sus platillos era muy gratificante para ella. Yo no me alegraba tanto, porque siempre tenía que ayudar en lugar de hacer lo que quería.
Todos comenzaron a comer cuando esa amiga comenzó a decir cómo agradecía estar presente y ser todavía, amiga de la familia. Cuando concluyó su discurso, asombrosamente, todos en la mesa tuvieron recuerdos de bendiciones. Cada persona habló de una bendición que había recibido en algún momento de su vida.
Con el paso de los años y la llegada de hijos y nietos, agradezco a Dios cada día por las bendiciones pasadas y presentes. Pregunto: «¿Hay que dar gracias solamente en Acción de Gracias?». La respuesta es: «¡Por supuesto que no!». Estoy de acuerdo con el compositor que escribió: «Cuenta tus bendiciones, repítelas una por una, cuenta tus muchas bendiciones, mira lo que Dios ha hecho». Sean cuales sean las circunstancias, sé que si contara mis bendiciones, la lista no tendría fin.
«Gracias, querido Jesús, por las incontables bendiciones, vistas y desapercibidas. Que cada día sea de gratitud mientras viajo por la ruta de la vida. Que nunca deje que el síndrome de la vida ocupada me haga olvidar de quién vienen todas las bendiciones. Ya quiero regocijarme y celebrar contigo en el mejor y más glorioso Día de Acción de Gracias.»
Annie B. Best