Devocionales Matutinos

¿Cuál Es el Consuelo de los Incrédulos?

Hoy

Mujeres · Del libro Sublime Belleza

Versículo:

Miren cómo espera el agricultor a que la tierra de su precioso fruto [...]. Manténganse firmes y aguarden con paciencia la venida del Señor, que ya se acerca (Santiago 5:7, 8).

En una carta a la viuda de un amigo, Freud lamentó: "Tenemos que someternos con resignación a los golpes del destino...". Y, cuando su colega Ernest Jones perdió a su única hija, Freud le escribió: "Como fatalista incrédulo que soy, solo puedo zambullirme en un estado de resignación, cuando enfrento el horror de la muerte".

El mismo Freud, cuando perdió a su nieto, perdió también las ganas de vivir. Y, después de la muerte de su hija Sophie, escribió: "No sé qué más hay que decir. Se trata de un evento tan paralizante que no se consigue pensar en nada más cuando no se es creyente".

¿Freud estaría lamentando su falta de recursos espirituales para luchar en momentos de pérdida? Perder a seres queridos es doloroso tanto para los creyentes como para los incrédulos. Pero, apegarse a algo mayor que nosotros marca toda la diferencia al lidiar con las pérdidas.

Como cristianas, sabemos que el mal uso del libre albedrío y la transgresión de la ley de Dios trajo sufrimiento, dolor y muerte. Aunque el sufrimiento pueda ser algo malo, y Dios no sea su causante sino Satanás, el Señor pone sobre el sufrimiento grandes propósitos para mostrarnos cuánto lo necesitamos. Infelizmente, muchos no tienen esa percepción de los planes de Dios, hasta que enfrentan algún sufrimiento.

Clive S. Lewis escribió en su libro El problema del dolor que "Dios susurra y habla a la conciencia a través del placer, pero le grita mediante el dolor: es su megáfono para despertar a un mundo sordo".

Podemos confiar en el Dios todopoderoso que nos dio grandes promesas a las cuales podemos aferrarnos. Una de esas promesas y nuestra gran esperanza es que volverá. Muchos mártires y seguidores de Jesús cantaron y alabaron a Dios mientras eran castigados porque estaban totalmente concentrados en su venida, cuando recibirían la recompensa. En comparación con esa promesa el sufrimiento que enfrentaban no significaba nada.

¡Sus promesas son verdaderas y fieles! No tenemos nada que temer del futuro, a menos que olvidemos la manera en que el Señor nos ha conducido en el pasado (ver Elena de White, Notas biográficas, pág. 193).

¿Estás reafirmando cada día sus promesas? Son tu gran consuelo en las pérdidas y tribulaciones.

Devocionales del Jueves, 8 de octubre de 2026 ›