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Versículo:David dijo a Saúl ¡Nadie tiene por qué desanimarse a causa de este filisteo! Yo mismo iré a pelear contra el (1 Samuel 17:32).
Llamamos atmósfera o esfera de gases a la capa de aire que envuelve la superficie terrestre. Esta capa está compuesta por una mezcla de nitrógeno, oxígeno y otros gases.
La atmosfera está dividida en capas. La troposfera, en la que suceden la mayoría de los fenómenos meteorológicos, como lluvias y variaciones de humedad. Por encima de ella está la estratósfera, donde se encuentra la capa de ozono, que filtra los rayos solares. A continuación viene la mesósfera, donde están las menores temperaturas atmosféricas, por la relativa distancia de los rayos solares, y la termósfera, formada por gases ionizados, los cuales ayudan a refractar y propagar ondas de radio. Y, finalmente, está la exosfera, donde circulan los satélites artificiales.
La atmósfera es indispensable para el mantenimiento de la vida en la tierra. Pero hay otra atmósfera importante, que a veces relegamos al olvido: la que construimos a nuestro alrededor y que es de gran importancia en las interacciones con nosotras y con los demás.
Cada persona y cada hogar tiene una invisible, pero muy real, atmósfera. Los niveles de la atmósfera personal pueden ser medidos por medio de relaciones que construimos: desde el nivel más superficial, de la apariencia, hasta el más completo, en el cual no hay ningún maquillaje, en el que somos verdaderos y sinceros en las motivaciones, acciones y ambiciones.
¿Qué distancia mantienes con aquellos que te son preciosos? ¿Qué atmósfera construiste en tu hogar? Fíjate en la actualidad de este texto: "Los padres crean en extenso grado la atmósfera que reina en el círculo del hogar, y cuando hay desacuerdo entre el padre y la madre, los niños participan del mismo espíritu. Impregnen la atmósfera de su hogar con la fragancia de un espíritu tierno y servicial" (Elena de White, El hogar cristiano, pág. 11).
Eres responsable por la atmósfera que te rodea. Si mantienes cada día comunión con el dador de la vida, del amor, del perdón, de la paz, de la paciencia, de la perseverancia, de la gracia, del altruismo, de la sinceridad, serás contagiada con esa atmósfera positiva que te acerca a los demás. Si, en cambio, pasas gran parte de tu tiempo contemplándote a ti misma, tus dolores, tus problemas, los defectos ajenos y lo que hay de malo e impuro, tu atmósfera te alejará de los demás.
¡Que Dios te capacite para que construyas una atmósfera según el corazón de Dios!