
Audios narrados con IA
Las editoriales prohibieron a los ministerios grabar los devocionales y publicarlos en YouTube, y nos quedamos sin audios.
Otros ministerios decidieron narrar devocionales generados con IA. Nosotros creamos un proceso en el que la IA solo lee el texto real de cada devocional, sin cambiar nada. Aún puede tener algunos errores, y estos audios no se publican en YouTube.
Producirlos cada día tiene un costo alto. Gracias por su apoyo y su paciencia.
Opciones de lectura
Versículo:Porque en ti está la fuente de la vida y en tu luz podemos ver la luz (Salmos 36:9).
Meguido es una famosa colina arqueológica formada por varias capas de ruinas de antiguas ciudades en Israel. Desde esa colina se tiene un increíble panorama del valle de Jezreel. Al pie de la sierra del Carmelo, más allá de las fuentes y del terreno fértil, su ubicación permitía el control de una de las más importantes rutas militares y comerciales de la antigüedad, Vía Maris.
Hace cinco mil años ya era una ciudad fuerte y amurallada. Fue conquistada por los egipcios, por los cananeos, por los reyes David y Acab, por los asirios en el 732 a. C. y, finalmente, fue demolida por los egipcios en el 609 a. C.
En el lugar, hay ruinas de una poderosa ciudad: restos de establos de la época de Acab y un gran silo para granos, del tiempo del rey Jeroboam II, con siete metros de profundidad y capacidad de 450 metros cúbicos. También hay un famoso sistema hidráulico, descendiendo 180 grados adentro de un pozo, pasando por un túnel ingeniosamente construido en el reinado de Acab, en el siglo VIII a. C.
Para asegurar el acceso al agua, se excavó dentro de la ciudad ese largo túnel vertical de treinta metros, hasta que llegara al lecho de la roca. Entonces cortaron un túnel horizontal de más de cincuenta metros hasta una fuente fuera de la ciudad. Este fue ensanchado y profundizado, permitiendo que corriera el agua hasta la extremidad interna al fondo del pozo: una especie de cisterna que garantizaba el abastecimiento del agua a la ciudad por medio de una polea, cuerdas y recipientes de cuero.
No sorprende que Acab se haya empeñado tanto en construir ese sistema de agua. Toda la ciudad dependía de ella para sobrevivir. Y, bajo amenazas de invasión, para proteger la fuente que quedaba fuera de la ciudad, Acab la escondió en la muralla y la cubrió de tierra.
Nuestra vida de comunión puede ser comparada con un gran sistema hidráulico que nos une a la fuente divina. Dependemos de esa fuente para sobrevivir espiritualmente. Pero las sutiles tentaciones del diablo pueden distraernos, desviándonos de cultivar y proteger esa Fuente. El diablo sabe que mientras bebemos de ella estamos protegidas de sus tentaciones.
¡Protege tu fuente con los muros de la oración y la lectura de la Palabra de Dios! Pues absolutamente nada sustituye esa provisión, nada puede saciar nuestra sed espiritual más que el agua que proviene diariamente de la fuente divina.