
El audio de este devocional no está disponible por ahora, pero puedes usar la voz de tu dispositivo para que te lo lea.
Opciones de lectura
Versículo:Tu Biblia dice: «Señor, si quieres, puedes limpiarme de mi enfermedad.» Jesús lo tocó con la mano, y dijo: «Quiero. ¡Queda limpio!», S. Mateo 8: 2, 3.
LAS MAMÁS Y LOS PAPÁS Y LOS NIÑOS siguieron a Jesús cuando descendió del monte. Querían seguir cerca de él. Luego se le acercó un hombre enfermo. Tenía lepra; la gente le tenía mucho miedo. Pensaba que también la contagiaría. Las personas leprosas vivían lejos de los pueblos. Tenían que gritar: «¡Inmundo, inmundo!», para que nadie se les acercara.
Pero ese leproso enfermo y sucio se acercó a Jesús. La gente gritó y huyo. Jesús no. Lo amaba así como era.
El leproso se inclinó. -Señor, si quieres, puedes limpiarme. Jesús extendió su mano para tocarlo. Dijo: -Sí quiero. ¡Queda limpio! ¡El enfermo se curó!
Jesús quiere ayudarnos a salir de nuestros problemas. Hagamos recortes de manos para pegar en tu habitación. Traza una mano grande [adulta] que se estira abajo. Traza tu mano que se estira arriba. Recortémoslas para pegar en tu habitación. Te recordarán que Jesús siempre está a tu alcance.
Materiales: Papel, marcadores.
Tema: el servicio
Ver la página ilustrada
La página del libro impreso, tal como la ve la app.