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Versículo:«Quiero vivir en tu casa para siempre, protegido debajo de tus alas» (Salmos 61:4).
-¡Abuelo! ¡Abuelo! ¡Ven rápido! ¡Hay fuego en el establo! -gritaba Manuel-. ¡Tenemos que salvar a los animales!
El abuelo llamó a los bomberos y abrió la puerta lo más rápido que pudo para sacar a los animales.
También abrió el grifo que se conectaba con la manguera. La confusión era grande. De pronto, Manuel oyó un piar y fue a ver. Encontró a la mamá gallina chamuscada, pero con sus alas bien abiertas. Debajo de ellas estaban sus pollitos muy juntitos, ¡y contentos!
¿Y yo?
El rey David le pedía a Dios que lo protegiera como las aves cuidan a sus crías: debajo de sus alas.
Mi oración para hoy
Señor, yo también quiero que me guardes debajo de tus alas.
Abril 01
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