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Versículo:No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová (Isaías 11:9).
Un par de ojos oscuros y largas pestañas parpadearon hacia las dos hermanas y sus padres. Acurrucados alrededor del animal, acariciaban la piel manchada y las orejas largas.
—Es tan suave —susurró una de las chicas.
—No sabía que un cervatillo podría ser tan pequeño —susurró la otra.
El papá había encontrado al bebé junto a la carretera en su camino a casa desde el trabajo, y supo que algo andaba mal.
-Una mamá ciervo normalmente no dejaría a su bebé en un lugar tan peligroso—explicó—. Creo que la mamá debe estar muerta o malherida.
En los siguientes meses, observaron al huérfano Bambi tragando la leche, una botella tras otra, y pasando de ser un pequeño escuálido a un joven venado de largas patas y cola blanca. Finalmente, dejó sus botellas de leche y su redil. Ahora quería hierbas silvestres para comer.
—Estoy muy preocupada por Bambi —dijo la mamá—. Si tiene demasiada hambre, es posible que se ponga a vagar por la carretera y sea atropellado.
-No podemos permitir que eso pase —dijo el papá.
Con esperanza y tristeza, llevaron a Bambi a la reserva forestal y lo soltaron.
—Mantente a salvo, Bambi —le dijeron.
Ellos nunca supieron qué fue de su ciervo, pero Alguien sí sabía. El Creador de toda la Tierra vigila a cada una de sus criaturas; se preocupa incluso cuando una está herida. Odia lo que el pecado les ha hecho a ellas. Por eso, nos promete un futuro sin pecado, sin sufrimiento ni muerte.
¿Y AHORA?
Lee Isaías 11: 6 al 8. Cuando veamos la Tierra Nueva, ¿cómo crees que serán los animales? ¿Diferentes de los que vemos ahora?
SPLASH
A pesar de su delicada apariencia, los venados cola blanca pueden ser feroces guerreros en batallas de apareamiento y cuando se defienden a sí mismos. Casi todos los años, en los Estados Unidos más personas mueren o resultan heridas por ciervos de cola blanca que por osos pardos; sobre todo a causa de colisiones con automóviles.