Devocionales Matutinos

El Camino de la Paz

Adolescentes · Del libro INTENSAMENTE EJERCITA TU CEREBRO

Versículo:

Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios (Mateo 5:9).

Guillermo Lewis se quedó inmóvil en el sendero de la selva africana cuando una turba se abalanzó sobre él. Decenas de hombres, enardecidos y a los gritos, corrían junto a su jefe, mientras lo llevaban por el camino.

Curioso, el misionero salió y bloqueó su paso. Al instante se vio rodeado por unos feroces guerreros, con sus terribles lanzas afiladas apuntando directamente hacia él.

—Señor, ayúdame —suspiró, y se dirigió al jefe-. ¿Cómo está, mi amigo?

El jefe reconoció su voz.

—Déjenlo en paz —le dijo a sus guerreros. Entonces, las lanzas retrocedieron.

—¿Por qué es todo este alboroto? —preguntó Guillermo con entusiasmo.

El jefe respondió

—¡Estamos camino a un ajuste de cuentas con otra tribu!

—Esto conducirá a un derramamiento de sangre—le advirtió Guillermo—, entre tus hombres y los de ellos. Por favor, déjame ir a primera hora de la mañana con el comisario del distrito. Él te ayudará a resolver las cosas.

—De acuerdo —accedió finalmente el jefe. Los guerreros estaban listos para pelear, pero su jefe tomó el control—. Tenemos que volver a nuestro pueblo —les dijo.

Al día siguiente, Guillermo cumplió su palabra poniéndose en contacto con el funcionario del gobierno. Se estableció una reunión entre las dos tribus enemigas, y rápidamente llegaron a un acuerdo y la disputa se solucionó.

Guillermo vio al jefe después de un tiempo.

—Tenías razón, y te agradezco —le dijo el jefe—. Nuestra tribu está satisfecha, y ninguno de mis hombres tuvo que morir.

Ahora el jefe veía sabiduría en el camino de la paz.

¿Y AHORA?

¿Conoces alguna discrepancia entre tus amigos o tus familiares? ¿De qué manera podrías ser un pacificador?

SPLASH

El pangolín de África es similar a un oso hormiguero pero está cubierto de afiladas escamas protectoras. La lengua pegajosa de este mamífero desdentado puede medir hasta casi 41 centímetros de largo.

Devocionales del Viernes, 15 de julio de 2016 ›