
El audio de este devocional no está disponible por ahora, pero puedes usar la voz de tu dispositivo para que te lo lea.
Opciones de lectura
Versículo:El orgullo acarrea deshonra; la sabiduría está con los humildes (Proverbios 11:2).
Clayton estaba seguro de que él estaba destinado a ser una estrella. Hacía algunos años actuaba en todas las producciones locales de verano, y varias veces le tocó el papel principal. Incluso había tomado clases de canto y de actuación. Así que, cuando se anunciaron las pruebas para la producción del Barn Theater, Clayton fue el primero en inscribirse.
Unas semanas más tarde, el señor Sang publicó los resultados del casting sobre la puerta del Barn Theater. Clayton no estaba preocupado, después de todo, todos estaban de acuerdo en que tenía todo lo necesario para ser una estrella. Pero cuando observó la lista, su nombre no estaba allí. Clayton lo revisó de nuevo. "Denton, Smith, Evens, Wharton", leyó. La lista continuaba, pero no había ningún Clayton Dunbar.
Se alejó de la lista en estado de Shock. Debe de ser un error, pensó. De pronto sintió un calor insoportable.
—Pensé que podría ser bueno que probaras suerte en todos los aspectos de la puesta en escena de una producción, Clay —dijo el señor Edwards, el director—. Aquí tienes, toma este pincel y comienza a pintar la pared para el primer acto.
Mientras Clayton tomaba lentamente el pincel, Jack, su amigo desde la escuela primaria, se acercó a su lado.
—¿Ves?, esto es tal como lo aprendimos en la iglesia —dijo—. Ya sabes... el cuerpo de Cristo está formado por muchas partes, y cada una de ellas es importante —le explicó Jack a Clayton dándole un suave golpe—. No se puede completar todo un cuerpo si falta una de las piezas, ¿verdad?
De repente, Clayton sintió como si una nube se hubiera disipado.
—¿Sabes qué, Jack? ¡Tienes razón!
¿Y AHORA?
¿Qué lección aprendió Clayton? ¿Alguna vez te has decepcionado por algo que esperabas que sucediera y, sin embargo, no ocurrió?
SPLASH
Nuestros cuerpos son increíbles ejemplos del trabajo en equipo y de humildad. Como cuando tomas una caja, o un libro, y tus bíceps se contraen, y los tríceps se relajan para permitir que la articulación del codo se doble. Unos se flexionan, y los otros se relajan.