ARRÁNCATE LOS PELOS

Adolescentes · Del libro FUSIÓN un punto de encuentro entre tu y Dios

«Al escuchar esta noticia, me rasgué la ropa, me arranqué los pelos y la barba en señal de dolor, y me senté completamente deprimido» (Esdras 9: 3).

Esdras el profeta, intentaba reconstruir el templo de Dios. El pueblo debía intentar alejarse del pecado, y una de las formas de lograrlo era no casándose con las mujeres de las culturas paganas, puesto que eso los llevaría a alejarse de Dios. Así que te puedes imaginar lo contento que se puso Esdras Cuando se enteró de que todo el mundo, incluidos los líderes, se habían casado con mujeres de las naciones vecinas. Tan contento se puso Esdras, que se arrancó los pelos y la barba en señal de dolor, se rasgó la ropa y se sentó, completamente deprimido. ¿Alguna vez has tenido un día como ese? ¿Un día en el que nadie hace lo que debe hacer?

Recuerdo una ocasión en la que me tocó planificar un evento de jóvenes. El evento se iba a celebrar en la casa de una familia de mi iglesia. Los jóvenes tenían toda la información, estaban entusiasmados y todo estaba listo; pero una semana antes me llamó alguien de la familia que iba a prestarnos su casa. Resulta que el mismo día del evento habría una cabalgata en la ciudad, así que ya no querían prestarnos su casa porque querían ir a la cabalgata. Debo admitir que mi reacción no fue arrancarme los pelos; mi personalidad se parece más a la de Nehemías, que prefería arrancarles los pelos a los demás (no te pierdas el devocional de mañana), pero para mis adentros deseé que lloviera tanto que la cabalgata fuera un desastre, o que el conductor de una de las carrozas perdiera el control y atropellara a alguna gente (no que los matara, simplemente que los atropellara para que se dieran cuenta del error que habían cometido). Pero Dios no nos llama a desear el mal a quienes nos han hecho mal; Dios nos llama a orar por nuestros enemigos. Y una vez que Esdras salió del shock por la estupidez de sus compatriotas, eso fue exactamente lo que hizo: comenzó a orar. Le pidió perdón a Dios como si él también hubiera cometido aquel pecado.

Si hay alguien hoy que ha hecho algo que te hizo querer arrancarte los pelos, rasgarte la ropa y sentarte deprimido el resto del día, está bien, exprésate, pero asegúrate de que cuando se te haya pasado el shock, ores por ellos.

SP

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