Devocionales Matutinos

Arráncale los pelos a Otro

Adolescentes · Del libro FUSIÓN un punto de encuentro entre tu y Dios

Versículo:

«Discutí con ellos y los maldije. A algunos de ellos los golpeé y les arranqué el pelo, y los obligué a jurar por Dios que no permitirían más que sus hijas e hijos se casaran con extranjeros, ni aceptarían como esposas para sus hijos o para ellos mismos a las mujeres de ellos» (Nehemías 13: 25).

¡Eso sí que es un profeta en acción! Pero debemos preguntarnos: ¿Por qué empleó esos métodos cuando ya Esdras había intercedido por aquel pecado del pueblo? Bueno, cronológicamente hablando, la intervención de Esdras se había producido treinta años antes, lo que quiere decir que aquella no era la primera vez que el pueblo de Dios había caído en ese pecado. En segundo lugar, si lees un poquito antes, verás que los niños israelitas ya no hablaban hebreo, que es la lengua de las Escrituras, sino que hablaban los dialectos de las naciones extranjeras. ¿Y qué tiene Dios contra los extranjeros? Nada, excepto que aquellos extranjeros en particular, los moabitas y los amonitas, servían a un dios llamado Moloc y la adoración a Moloc no incluía contar historias a los niños antes del culto, sino sacrificarlos. Excavaciones recientes han descubierto miles de cadáveres de niños quemados; esos niños fueron quemados en el nombre de este dios extranjero. Así que cuando Esdras vio a los preciosos niños israelitas hablando en el idioma de aquella religión no pudo contenerse más.

Yo tengo un perro llamado Winston. Winston es un buen perro, sin embargo a veces, cuando le digo «¡No!», o «¡Suéltalo!», o «Stop», él me desafía. Me pone a prueba aunque sabe que no debería hacerlo, y en esas ocasiones yo lo agarro firmemente por el pelo y lo siento frente a mí para decirle de una forma muy contundente que me desagrada su desobediencia. Pero una vez me doy cuenta de que está arrepentido, lo suelto para que juegue. Esto sucede de vez en cuando, siempre que tengo que recordarle que yo soy el amo y que yo sé lo que le conviene.

Antes de que tomes la decisión de golpear a alguien, o de arrancarle el pelo, déjame decirte algo. Hay veces en las que tenemos que interceder por los demás (de hecho, siempre debemos hacerlo), pero también hay veces en que es bueno que los confrontemos. Confrontar a alguien que ha actuado mal no es agradable, pero si lo haces con amor puedes ayudar a esa persona a arrepentirse, e incluso puede mejorar tu relación con ella. Si estás orando por alguien que te ha hecho daño y ya llevas mucho tiempo orando sin ningún resultado pero no has hablado directamente con la persona, tal vez sea el momento de que vayas a hablar con ella.

SP

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Devocionales del Martes, 2 de mayo de 2017 ›