INSOMNIO
Adolescentes · Del libro FUSIÓN un punto de encuentro entre tu y Dios
«Aquella misma noche, el rey no podía dormir, por lo que mandó que le trajeran el libro en que estaban escritos todos los sucesos importantes de la nación, para que se lo leyeran» (Ester 6: 1).
Cuando me desperté, estaba boca abajo en medio del pasillo y mis compañeros me pasaban por al lado. Me había quedado dormida esperando a que sonara el timbre. Recuerdo que me había apoyado contra la pared fuera del aula y parece que la espera hizo que me durmiera. Seguramente estarás pensando que debía de estar muy cansada, pero lo cierto es que no. Lo que pasa es que tengo un extraño «talento»: puedo quedarme dormida en cualquier parte. Me he quedado dormida encima de árboles, de tejados, en una ocasión incluso mientras nadaba (esto es bastante complicado de explicar). A veces simplemente apoyo la cabeza en la mesa y me despierto veinte minutos después. He dormido en aviones mientras todo el mundo a mi alrededor vomitaba y gritaba por causa de las turbulencias. Me he quedado dormida en ascensores, en autobuses, en barcos, y apoyada en cientos de ventanas de autos. En la universidad podía dormirme durante toda la clase sin perderme nada de lo que el profesor decía, porque soñaba con la clase.
Así que la noche que me desperté a las tres y no podía volver a conciliar el sueño, me sentí bastante extrañada. Di vueltas en la cama, conté ovejas, pensé en cosas aburridas, pero nada funcionó. Nunca me había pasado nada semejante. A medida que la noche avanzaba, sentí la impresión de que estaba despierta por alguna razón. Entonces me vino a la mente un amigo, así que comencé a orar por él. Finalmente me quedé dormida, ya muy avanzada la noche. La tarde siguiente (efectivamente no me desperté hasta la tarde) llamé a ese amigo y me dijo que aquella había sido la noche más importante de su vida.
En el libro de Ester leemos que el rey Jerjes no podía dormir. Creo que Dios lo mantuvo despierto por una razón. Aquella era la noche antes de que el malvado Amán colgara a Mardoqueo en la horca, Incapaz de dormir, el rey decidió leer los sucesos más importantes de su nación, y se encontró con la historia del valiente Mardoqueo. Decidió recompensarlo a la mañana siguiente, sin saber que con ello iba a salvarle la vida.
Si Dios alguna vez te mantiene despierto durante la noche es por alguna razón. Guarda silencio e intenta escuchar qué es lo que quiere decirte. Nunca se sabe cuándo alguien puede necesitar que tú intervengas en oración por él.
MH
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