Devocionales Matutinos

El Libro de los Sueños

Adolescentes · Del libro FUSIÓN un punto de encuentro entre tú y Dios

Versículo:

«Mandó llamar a magos, adivinos, hechiceros y sabios, para que le explicaran aquellos sueños. Ellos fueron y se presentaron ante el rey, el cual les dijo: "He tenido un sueño y estoy muy preocupado tratando de comprenderlo"» (Daniel 2: 2-3).

¿Alguna vez te has despertado empapado en sudor y dando gracias porque lo que te había pasado no era real? Qué interesante es eso de los sueños. Algunas veces son geniales, pero otras estás deseando que terminen. ¿Y qué me dices de los que no puedes recordar? Te despiertas por la mañana con una sensación de alegría, o de tristeza, o de miedo, pero no sabes a qué se debe.

Los antiguos babilonios se tomaban los sueños muy en serio, tanto los que recordaban como los que habían olvidado. Creían que los sueños no eran simplemente resultado de haber comido demasiado la noche anterior, sino que eran mensajes especiales de parte de los dioses. Incluso pasaban noches enteras en templos esperando recibir algún sueño, que después dejaban registrado en «El libro de los sueños». No recordar un sueño era una mala señal. De acuerdo a sus antiguos escritos, si un hombre olvidaba un sueño significaba que los dioses estaban enojados con él. Así que no es de sorprender que el rey Nabucodonosor estuviera preocupado porque no podía recordar lo que había soñado. Amenazó con matar a los magos y adivinos de su reino sino le descifraban el sueño y su significado.

Era muy difícil para aquellos magos y adivinos hacer lo que el rey les pedía. «No hay nadie en el mundo -respondieron los sabiosque pueda decir lo que su majestad desea saber» (Daniel 2: 10). Nadie en el mundo excepto Daniel, el que había sido llevado a Babilonia con cadenas. Este esclavo dijo: «Hay un Dios en el cielo que revela los misterios» (versículo 28). Daniel no buscó excusas, simplemente dijo que Dios revelaría el significado del sueño y se retiró con sus tres amigos para pedirle a Dios que les revelara el misterio escondido detrás del sueño.

Daniel no hizo sacrificios, ni parafernalias, ni hechizos que le permitieran mantenerse despierto esperando una respuesta; solo pidió ayuda a Dios. Vemos aquí que la oración no es un simple ritual, o algo que tengamos que hacer porque sí. La oración es encontrarnos cara cara con alguien real que puede responder nuestras dudas y satisfacer nuestras necesidades. Así que si hace tiempo que no oras a Dios, tómate hoy un momento para contarle lo que te pasa. Ese mismo Dios al que Daniel oró hace tantos años, responderá tus oraciones como lo hizo entonces.

GH

Envía tus saludos a adolescentes@appdevocionmatutina.com

Devocionales del Jueves, 13 de julio de 2017 ›