Devocionales Matutinos

Verdad y Error

Adolescentes · Del libro UN AÑO EN LA PALABRA

Versículo:

La lámpara del malvado. Se apagará la llama de su fuego dejará de arder (Job 18: 5).

Antes de que Job respondiera a Bildad por segunda vez, tuvo que resistir este insulto: «¿Cuándo pondrás fin a tanta palabrería? Entra en razón, y entonces hablaremos» (Job 18: 2). Creo que la súplica de Job a sus amigos para que le tuvieran algo de comprensión era inútil.

La segunda respuesta de Bildad a Job puede resumirse así: «Job, nadie que sea inocente experimenta el tipo de problema que tú tienes». Eso es más o menos el resumen. En Job 20, Zofar llevó el tema a otra dimensión.

Es verdad que muchas personas malvadas sufren por sus maldades. Nicolae Ceauşescu (se pronuncia chau-ches-cu) murió cuando una turba de ciudadanos rumanos lo atraparon a él y a su esposa mientras intentaban salir del país, tras la caída del comunismo. Ceauşescu había gobernado brutalmente a su nación, y matado a miles de personas, o los había dejado morir de hambre.

Pero por cada Ceauşescu hay un general Augusto Pinochet. Subió al poder en Chile mediante un golpe de estado que orquestó la CIA en 1973. Los Estados Unidos invirtieron más de once millones de dólares en el derrocamiento del presidente elegido democráticamente en Chile. Pinochet procedió a torturar y matar a miles de sus compatriotas. Después de las lluvias, los campesinos pobres veían en la campiña chilena cuerpos sin cabeza con las manos atadas a la espalda en los ríos de la nación. A diferencia de Ceauşescu, Pinochet vivió larga y cómodamente. Murió en diciembre de 2006, a los 91 años, sin haber respondido por sus crímenes.

El argumento de Bildad de que solamente los malos sufren las adversidades que aquejaron a Job era verdadero solo en parte. Muchos, como Augusto Pinochet, no responderán por sus crímenes hasta que Jesús venga. A Job lo lastimaron los comentarios de Bildad, y replicó. «Aun si fuera verdad que me he desviado, mis errores son asunto mío» (Job 19: 4). Job sabía que nada había hecho para ganarse un castigo divino, y aun si hubiera pecado, no era asunto de incumbencia de sus amigos. Se suponía que deberían haberlo animado en ese tiempo de gran necesidad.

A los seres humanos nos gusta señalar límites claros entre los que pecan y los que no. Si bien podemos conocer a las personas por sus «frutos» (Mateo 7: 16), no lo sabemos todo. Pero como Dios sí, mejor dejemos que él juzgue.

NO DEJES DE LEER

Job 19-21

Lee Job 19: 25, 26. Es la referencia bíblica conocida más temprana que señala hacia la resurrección de Cristo como Redentor del mundo.

Devocionales del Domingo, 27 de mayo de 2018 ›