
El audio de este devocional no está disponible por ahora, pero puedes usar la voz de tu dispositivo para que te lo lea.
Opciones de lectura
Versículo:Ustedes los sabios, escuchen mis palabras; ustedes los instruidos, préstenme atención (Job 34: 2).
Eliú se había hartado de escuchar las opiniones de los «canosos» sobre lo que le pasaba a Job, cuando se les agotaron las palabras, Eliú empezó a hablar, y no fue tímido.
Quizás Eliú temía que, una vez que se detuviera, nunca volvería a tener otra oportunidad de hablar. Así como lo que sucede en algunas iglesias cuando se les pide a los jóvenes ingresar a la Junta de Ancianos. El chico seleccionado apenas tiene una oportunidad, si acaso, de opinar sobre los asuntos de la iglesia. Entonces los adultos se dan a sí mismos palmaditas en la espalda por incluir a los muchachos en la obra de la iglesia. ¡Sí, claro! Si Eliú hubiera estado en una de esas iglesias, nunca habría participado en la «fiesta grande». Eliú había escuchado cuidadosamente cómo Elifaz, Bildad y Zofar argumentaban que los sufrimientos de Job eran resultado de sus pecados. Si bien ellos no presentaron alguna prueba, sí atiborraron la cabeza de Job con sus infundadas acusaciones. Entonces Eliú prestó mucha atención a la defensa de Job. Lo escuchó declarar todas sus buenas obras, y cómo estaba seguro de que nada había hecho para ofender a Dios.
Eliú había escuchado decir a Job que estaba listo: «Estampo aquí mi firma; que me responda el Todopoderoso» (Job 31: 35). Probablemente a Eliú lo ofendió especialmente el hecho de que Job exigiera una respuesta a Dios.
«Escúchenme, hombres entendidos: ¡Es inconcebible que Dios haga lo malo -empezó Eliú-, que el Todopoderoso cometa injusticias! [...] ¡Ni pensar que Dios cometa injusticias! ¡El Todopoderoso no pervierte el derecho!» (Job 34: 10-12). Eliú decía: «Job, una cosa es pretender que eres inocente de todo pecado, ¿pero acusar a Dios de hacerte impuro? ¡Eso es el colmo!».
Eliú no se detuvo. Añadió: «A los que sufren, Dios los libra mediante el sufrimiento; en su aflicción, los consuela. Dios te libra de las fauces de la angustia, te lleva a un lugar amplio y espacioso» (Job 36: 15,16). Probablemente a Job, en medio de todo su dolor, le resultó difícil hacerse esa imagen, pero Eliú quería decir, si bien con algo de severidad, que Dios es justo y, con el tiempo, hace que todo salga bien. No le hablaba solamente a Job.
NO DEJES DE LEER
Job 34-36
¿Adviertes la poesía en la descripción que hizo Elí del poder creativo de Dios (Job 36: 22-33)?