Devocionales Matutinos

¡El Uno-dos!

Adolescentes · Del libro UN AÑO EN LA PALABRA

Versículo:

Una cosa ha dicho Dios, y dos veces lo he escuchado. Que tú, oh Dios, eres poderoso (Salmos 62: 11).

«El que no sabe, habla mucho; aquel que sabe, habla poco». ¿Lo has escuchado? Me lo han dicho. Se refiere a que hablas de un tema que no dominas, y para disfrazarlo dices todo lo que se te ocurre. Si alguien se da cuenta, probablemente lo haga notar diciéndote algo muy feo.

Muchas personas acusan a Dios de «hablar mucho». Alegan que el Señor dice una cosa primero, y luego dice otra completamente diferente pero del mismo tema. Una pregunta: ¿Es posible que Dios diga algo, y diferentes personas lo interpreten de manera distinta, o que oigan diferentes cosas? Salmos 62: 11 parece sugerir que así pasa.

David empieza el salmo al afirmar que su descanso se halla en Dios y solamente Dios. Es el gran tema de los cantos de David. No se necesitan colchones ortopédicos o de alta tecnología. El rey David sabía que el mejor descanso se obtiene cuando se deposita toda la fe en Dios, sin importar en qué líos andemos.

David resume su canto con un poderoso mensaje: «Dios me dijo una cosa, pero escuché otra». ¿Qué fue?

«Escuché que Dios es fuerte -nos dice a ti y a mí -. Pero hay más. Dios también es amoroso». No sé si a ti, pero a mí me resulta difícil pensar en alguien fuerte y amoroso, especialmente entre los seres humanos. Una vez tuve un compañero de trabajo llamado Ken, que era extremadamente fuerte. Trabajaba en el taller de impresión de la agencia de publicaciones. Algunas veces, Ken y otros compañeros jugaban futbol americano. Si tratabas de atrapar al mariscal de campo y te enfrentabas a Ken, era como golpearte contra una muralla de ladrillos. Él no se movía.

Ken era fuerte, pero lo que lo hacía verdaderamente especial era su espíritu amoroso. Tenía una voz muy suave, y te compartía cualquier cosa sin titubear. Era un gigante amable. Murió trágicamente hace muchos años en un accidente automovilístico, pero aún hoy permanecen su amor por Dios y su amabilidad hacia todos.

La fuerza controlada por el amor de Dios es una asombrosa bendición.

NO DEJES DE LEER

Salmos 61-65

Haz una lista de las veces y los lugares en que David recordó a Dios (Salmo 63).

Devocionales del Sábado, 16 de junio de 2018 ›