Devocionales Matutinos

Mis Votos

Adolescentes · Del libro UN AÑO EN LA PALABRA

Versículo:

Me presentaré en tu templo con holocaustos y cumpliré los votos que te hice, los votos de mis labios y mi boca que pronuncié en medio de mi angustia (Salmos 66: 13, 14).

Hombre, los versículos de hoy me conmueven. Me recuerdan muchas palizas que me he ha dado mi papá. La palabra «paliza» suena muy incómoda, pero no sé qué otro nombre le podrías dar a lo que mi padre nos aplicaba. Hoy eso es abuso infantil, pero a mi papá no le preocupaba mucho la policía. Más bien, le preocupaba lo que la policía nos hubiera podido hacer, si él y mi madre no nos disciplinaban. (Bueno, mi padre no trataba de matarnos, ¡pero sí que nos desgastó los glúteos!)

Yo podía chillar y gritar, rogar por clemencia, prometer que nunca volvería a tomar lo que no fuera mío ni golpear a mi hermana ni llegar tarde a casa ni hablar en la iglesia… en fin. Sin importar la semana, mi padre tenía un montón de cosas por las que me daba una paliza. Yo andaba mal, ¿está bien? No tengo miedo de admitir que tenía un pequeño infierno dentro de mí, y mi padre intentó hacer lo mejor posible para sacármelo. (Creo que papá casi logró sacarlo todo. Jesús se encarga del poquito infiernito que aún tengo dentro, y definitivamente prefiero su método al de papá.)

Las cosas que prometí hacer cuando intentaba aminorar el fuego abrasador que provenía del cinturón de mi padre, no las olvidé pronto. Cuando estaba tentado a fallar otra vez, recordaba la severa incomodidad que había experimentado, y era suficiente para ayudarme a cumplir mis promesas. Pero en otras ocasiones olvidé mis promesas, y papá me ayudó a recordarlas otra vez. ¡Con su cinturón, por supuesto!

El rey David estuvo en muchas situaciones peligrosas. Has leído en los salmos sus profundas oraciones a Dios en búsqueda de ayuda, como la que se encuentra en el Salmo 69. David también prometió alabar, confiar y honrar a Dios durante los tiempos difíciles, y también cuando estos hubieran terminado. David fue firme para cumplir sus promesas. Fue al templo con sus ofrendas y sacrificios para manifestar a Dios que no había olvidado cuán bien lo había tratado. Cumplió sus votos.

No olvides las promesas que haces a Dios cuando te has metido en un lío. Cúmplelas.

NO DEJES DE LEER

Salmos 66-70

Oye, qué hermosa imagen está descrita en Salmos 68: 24-31. ¿Te emociona el solo pensar en ir a la iglesia? ¿Por qué sí, o por qué no?

Devocionales del Domingo, 17 de junio de 2018 ›