EL GRAN ESCAPE
Adolescentes · Del libro UN AÑO EN LA PALABRA
Líbrame, Dios mío, de manos de los impíos, del poder de los malvados y violentos (Salmos 71: 4).
Niña de siete años mastica cinta para escapar de secuestradores. Pue el título de un reportaje del Sun-Times de Chicago, sobre un atrevido e ingenioso escape de una niña de siete años que fue secuestrada, y dos niños más que jugaban cerca de donde ella se encontraba cautiva.
Erica Pratt, de Filadelfia, Pensilvania, jugaba en el frente de su casa con su hermana menor cuando dos hombres en automóvil se detuvieron, la llamaron por su nombre y se la llevaron a rastras. En seguida ataron sus brazos y piernas con cinta adhesiva gris, la llevaron a una casa y la dejaron en el sótano sobre un colchón. (¡Criminales tontos!)
Erica masticó la cinta adhesiva, rompió una ventana, y pidió ayuda a unos niños que jugaban por ahí. Los chicos corrieron hacia donde estaba Erica y la sacaron por la ventana. Entonces todos se fueron corriendo. Qué valientes niños, ¿verdad?
Las situaciones drásticas a veces requieren medidas drásticas. Los secuestradores querían pedir rescate por Erica Pratt, pero a los siete años, probablemente no entendió que lo más seguro para ella era esperar que se hiciera el pago. Lo único que cruzó por su pequeña mente fue liberarse.
El rey David supo lo que se siente estar rodeado de enemigos. Una vez, mientras huía del rey Saúl, tuvo que vivir entre los filisteos, enemigos jurados del pueblo de Dios. David y sus fuerzas habían matado a muchos de ellos bajo el mando de Saúl. Fue una decisión extraña, pero solamente ahí David podía estar seguro sin que Saúl le pudiera poner las garras encima. ¡Imagínate las miradas que recibían David y sus hombres cuando cabalgaban en territorio filisteo!
Muchas veces David suplicó a Dios que lo librara de la mano del malvado, del control del hombre inicuo. Que no te engañen; las manos de los malvados aprietan con mucha fuerza. Es una razón por la que tenemos que elegir bien a nuestras amistades. Parece que los malos se divierten más, tienen más dinero, más chicas, más chicos, más de todo. Pero todo es mentira. Si algo malo te jala hoy, pídele a Dios que lo destruya, para que puedas ser libre.
NO DEJES DE LEER
Salmos 71-75
¿Cómo se sintió Asaf cuando vio la prosperidad del malvado? Salimos 73: 1-4. ¿Por qué cambió de perspectiva? (Vers. 16, 17.)