Devocionales Matutinos

¡Prepárate para Recibir una Lección!

Adolescentes · Del libro UN AÑO EN LA PALABRA

Versículo:

«Lo más absurdo de lo absurdo, —dice el Maestro—, lo más absurdo de lo absurdo, ¡todo es un absurdo!» (Eclesiastés 1: 2).

Yo no empezaría un libro así, es decir, comenzando desde el fin y luego ir marcha atrás. Pero bueno, mis escritos no están en la Biblia, y que yo sepa, no hay alguna Biblia nueva que esté por salir al mercado. Sin embargo, «el Maestro», que derrama conocimiento en este libro, pone su conclusión al principio de su obra. Esto te tiene que dar una idea de cuán importante es la conclusión.

Este maestro no es un hombre pobre que anduvo detrás de las delicias de la vida para terminar con las manos vacías. Todo lo contrario: es rico, respetado y libre de hacer lo que le plazca, cuando quiera y donde sea. Y déjame decirte que probó todo lo que hay «bajo el sol».

El maestro me recuerda a un vaquero de ciudad que conocí en San Francisco, y que creía que la vida había que vivirla en plena libertad. Vi a este vaquero (de hecho, era un citadino que se había fugado con su novia a San Francisco y no tenían donde vivir) en un documental sobre jóvenes que se van de sus casas a buscar aventuras. El vaquero, a quien llamaré Jeremy porque no recuerdo su nombre, dijo algo realmente profundo cuando el reportero le preguntó por qué insistía en vivir en la calle.

«Quiero succionarle todo a la vida -dijo con una sonrisa de oreja a oreja, mientras su cabello enmarañado se humedecía por la llovizna que comenzaba a caer sobre la ciudad-. No quiero sentirme atado a nada; la vida está hecha para experimentar, y yo quiero sumergirme completamente en ella. Tengo que probar de todo».

Aunque pensé que él estaba loco, confieso que admiro su filosofía. Tenía la determinación de probar todo lo que la vida podía ofrecerle. Si Jeremy hubiera podido ver por adelantado su vida como en una película, tal vez hubiese llegado a la misma conclusión que el maestro: «Todo es absurdo».

«¿Eso qué significa?», escuché que dijiste. Bueno, leamos Eclesiastés y averigüémoslo. Creo que entenderás lo que quiso decir si le permites explicarlo.

La palabra Eclesiastés viene del término hebreo Qoheleth, que quiere decir «Maestro» o «Predicador». Eclesiastés significa: «El que congrega». Tú y yo nos hemos congregados. ¡Preparémonos para la lección!

NO DEJES DE LEER

Eclesiastés 1-3

Lee Eclesiastés 3: 1-14. Luego lee el versículo 15. ¿Estás de acuerdo con el autor en que «lo que ahora existe, ya existía»?

Devocionales del Sábado, 14 de julio de 2018 ›