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Versículo:Además, a quien Dios le concede abundancia y riquezas, también le concede comer de ellas, y tomar su parte y disfrutar de sus afanes, pues esto es don de Dios (Eclesiastés 5: 19).
¿Captaste el mensaje final del capítulo 5 de Eclesiastés? Si Dios da riquezas materiales a una persona que sabe administrarlas y disfrutarlas, entonces son un regalo del Señor. No solo es un regalo especial, también es poco frecuente.
El Maestro sostiene que las personas ricas que son verdaderamente felices y se sienten satisfechas no son la norma. Claro que no se nota cuando vemos a los ricos y famosos. Una vez vi en la tele a Sean Combs (en ese momento se hacía llamar P. Diddy, quién sabe qué apodo usa ahora) bajar de un Maybach para entrar a un club nocturno. Si no sabes lo que es un Maybach, no te preocupes, lo único que debes saberes que es un automóvil carísimo. Me imagino que el auto era suyo. ¡Se lo veía muy contento al bajarse del vehículo! Pero el maestro no opina lo mismo.
¿Por qué? Bueno, lo aclara en el versículo 12 del capítulo 5: «El trabajador duerme tranquilo, coma mucho o coma poco. Al rico sus muchas riquezas no lo dejan dormir». El Maestro dice que los ricos tienen problemas de insomnio, porque constantemente les preocupa perderlo todo. Es más, añade: «Quien ama el dinero, de dinero no se sacia. Quien ama las riquezas nunca tiene suficiente» (vers. 10).
El Maestro tuvo razón, y algo que dijo el mismo Sean Combs lo confirma. Fue en un episodio del viejo programa Making the Band, que transmitía MTV y producía el mismo Combs. El programa consistía en encontrar cinco talentos para formar un grupo de música Soul. En aquel episodio, resulta que quedaban 16 participantes, pero Combs había decidido darles la sorpresa de traer a ocho competidores nuevos para aumentar la presión.
Entonces, mientras el grupo de los 16 dormía, Combs y los ocho nuevos entraron en sus habitaciones. Aturdidos y cansados, los 16 se despertaron con el mensaje del Reverendo Absoluto de la Gran Iglesia del Hip-hop y el R&B. «Estos nuevos muchachos vinieron a tomar sus lugares. Mientras ustedes dormían, otros trabajaban para desbancarlos. Yo no llegué a ser lo que soy por estar durmiendo».
El Maestro de Eclesiastés sabía lo que decía: la riqueza nunca alcanza y jamás es lo que parece.
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