Devocionales Matutinos

La Visa de Veinticuatro Horas

Adolescentes · Del libro Pasaporte a la aventura

Versículo:

No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido destruyen, y donde los ladrones se meten a robar. Más bien, acumulen para si tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido carcomen, ni los ladrones se meten a robar. Mateo 6:19, 20, NVI.

Mientras estudiaba en Francia, nos dieron dos semanas libres, así que, junto II. con cuatro amigos alquilé un automóvil para visitar Europa del Este. En esa época, varios países europeos eran comunistas, y las oportunidades de visitar aquellos lugares eran muy pocas. Pensamos que sería educativo visitar un lugar bajo el régimen comunista, así que elegimos Checoslovaquia. Hoy ese país ya no existe, porque después de la caída del comunismo, se dividió en dos países: Eslovaquia y la República Checa. Durante nuestra expedición, todavía era un solo país. Parte de los requisitos para entrar era cambiar un mínimo de diez dólares a su moneda para gastar allí.

Luego de cumplir todos los requisitos para entrar al país, recibimos con mucha emoción una visa... de veinticuatro horas. Manejamos hasta la capital, Praga: una ciudad hermosa. Allí no había mercantilismo como en los Estados Unidos. No había nada para comprar ni vender. Nadie podía tener su propio negocio. Necesitábamos gastar nuestros diez dólares, ¡pero descubrimos que no había nada para comprar! Lo único que encontramos fue un puesto de helados que cobraba cinco centavos el cono. Creo que nos comimos cuatro o cinco conos, pero aun así tuvimos que salir con casi todo nuestro dinero checo, porque no había nada que comprar, Cuando nos fuimos, nunca encontramos a nadie con quien cambiar nuestro dinero checo a dólares estadounidenses.

Aunque han pasado más de 25 años, todavía tengo mi dinero checo. Por supuesto, ese dinero no vale nada, pues ya el país ni siquiera existe. Algún día todo en esta tierra dejará de tener valor. Los tesoros terrenales son temporales. ¡Sugiero, por lo tanto, que nos enfoquemos en los tesoros celestiales!

Devocionales del Sábado, 2 de noviembre de 2019 ›