Hoy

El parque billonario

Adolescentes · Del libro La vuelta al mundo en 365 Días

"DIOS BENDIJO EL SÉPTIMO DÍA Y LO DECLARÓ SANTO» (GENESIS 2:3).

Hoy es un día para celebrar la creación de Dios. Y no sé tú, pero a mí me cuesta pensar en ello estando rodeado de edificios, concreto, ventanas de vidrio, autos que lanzan humo y andan con sus bocinas estridentes. Mucho menos si estás en la «capital del mundo», es decir, la ciudad más internacional del planeta: Nueva York. En esta megalópolis, los grandes negocios dominan la rutina agotadora de sus habitantes.. Todos corren como locos, atrapados en un ritmo frenético que apenas les deja tiempo para cuidar su salud.

Pero, en medio de esta inmensa ciudad, existe un refugio natural capaz de recordarnos al Creador. El parque más famoso del mundo es el Central Park, ubicado literalmente en el corazón financiero de Nueva York. Desde lo alto, parece una enorme hoja verde que descansa sobre un campo de deportes de cemento gris. Son muchos los rascacielos que rodean el bosque, de tal manera que el abrumador color gris de la ciudad contrasta con el intenso color de la vegetación.

¿Sabes cuánto costaría el terreno de esta área de tres kilómetros cuadrados? Agentes inmobiliarios han estimado su valor en aproximadamente 500 mil millones de dólares. Ni siquiera la fortuna del hombre más rico del mundo podría comprar esta «preciosa joya verde». Interesante, ¿no? En la tierra del dinero que mueve la ambición, lo más caro es un simple pedazo de tierra y césped. Por eso, Central Park es un refugio paradisíaco para muchos de los que viven en «la ciudad que nunca duerme».

Hoy es sábado y quiero hacerte una invitación: ¿Qué te parece aprovechar este día para dar un paseo por el parque? Después de ir a la iglesia y almorzar con tu familia o amigos, tómate un tiempo para admirar lo que Dios creó en el jardín del Edén, algo que el hombre jamás ha podido imitar. Camina descalzo sobre el pasto, admira la tranquilidad de un lago, siente la brisa que acaricia tu rostro y conversa sobre la eternidad con alguien. No te quedes encerrado entre cuatro paredes esta tarde. Atrévete a hacer un hermoso paseo en la naturaleza con Aquel que creó el mundo en seis días.

Ah, y recuerda que en el séptimo día descansó, después de decir que todo era muy bueno. Verás que este día de descanso puede convertirse en un momento de profunda contemplación y disfrute. A mí me encanta el sábado para pensar en esto.

Después, lee Génesis 1 y 2. ¡Y lo entenderás!