Hoy
Mito de la muralla
Adolescentes · Del libro La vuelta al mundo en 365 Días
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"POR LA FE CAYERON LAS MURALLAS DE JERICÓ» (HEBREOS 11:30, NVI).
Es una de las construcciones más increíbles de la historia. No hay quien no hable de ella o que no haya escuchado hablar de este lugar. Se trata de una de las siete maravillas del mundo moderno, y su belleza demuestra la capacidad humana de superarse en la ingeniería. Es simplemente majestuosa y sigue siendo indestructible y admirable a través de los siglos. Es la Gran Muralla China.
¿Quieres cifras? Su construcción llevó casi dos milenios y movilizó a más de un millón de trabajadores. Con alrededor de 25 mil torres de vigilancia, sus más de 20 mil kilómetros de extensión formaban una barrera impenetrable contra los enemigos. Sin duda, hasta hoy, es extraordinaria y vale pena un viaje inolvidable. Yo estuve allí y, confieso, quedé impactado. ¿Sabías que se dice por ahí que la Gran Muralla China es la única construcción humana visible desde la Luna? ¿Te imaginas lo que eso significaría? Increíble, ¿verdad? Sin embargo, no es cierto. ¡Son fake news! Ningún astronauta de la NASA ha registrado esa visión desde la superficie lunar, y tampoco sería matemáticamente posible verla desde allí, como imaginaron algunos poetas chinos. Ver la Gran Muralla China desde la Luna sería como distinguir un solo cabello en la cabeza de alguien a más de 3 kilómetros de distancia. ¡Imposible! Pero, a pesar de esa errónea información popular, su grandeza es incuestionable.
La Biblia también registra la historia de un gran muro. Pero, en ese caso, no hay rumores, todo es la pura verdad. La ciudad de Jericó era conocida por sus muros infranqueables, hasta que el poder de Dios demostró lo contrario. Sin picos ni martillos, su muralla imbatible se disolvió como azúcar derretida. ¿Y sabes por qué? Por los gritos de un batallón de hombres que, en vez de golpearla, decidieron gritar como en un tren fantasma. ¿Te imaginas la escena? Como si un levantador de lepesas vantara media tonelada con la fuerza de un estornudo. ¿Parece absurdo? Eso fue lo que el Señor mostró al pueblo de Israel: Dios es el único capaz de destruir lo invencible.
¿Y si le pedimos hoy a jesús que se haga cargo de nuestros muros? Quizá algunos no sean visibles a la distancia, como la Gran Muralla China, pero son reales. Solo Cristo puede hacer por ti lo que hizo con Jericó. Porque tu parte es pedir y confiar; la suya, ocuparse de lo imposible. Demos hoy testimonio de eso.
Y puedes gritar... o hasta estornudar!