Devocionales Matutinos

Cubo de Hielo

Hoy

Adolescentes · Del libro La vuelta al mundo en 365 Días

Audios narrados con IA

Las editoriales prohibieron a los ministerios grabar los devocionales y publicarlos en YouTube, y nos quedamos sin audios.

Otros ministerios decidieron narrar devocionales generados con IA. Nosotros creamos un proceso en el que la IA solo lee el texto real de cada devocional, sin cambiar nada. Aún puede tener algunos errores, y estos audios no se publican en YouTube.

Producirlos cada día tiene un costo alto. Gracias por su apoyo y su paciencia.

Versículo:

«BUSQUEN EL REINO DE DIOS POR ENCIMA DE TODO LO DEMÁS» (MATEO 6:33).

Ve al congelador de tu casa y toma un cubo de hielo en la mano. ¿Puedes sostenerlo por un momento? ¿Qué pasará después? Con el calor de tu cuerpo y el contacto con la temperatura exterior, comenzará a derretirse, ¿cierto?

Ahora, piensa en un enorme bloque de hielo que flota junto a las montañas más altas de América. Me refiero al glaciar Quelccaya. Verlo es algo extraordinario. Imagina un gigantesco vaso de vidrio de casi 8 kilómetros de diámetro. Sí, haría falta algo así para contener un pedazo de hielo de semejante tamaño.

Esta masa helada descansa majestuosa sobre un inmenso valle de rocas en la cima de la cordillera de los Andes peruanos, a 5.470 metros de altitud, y ocupa una superficie de 44 km². Su tonalidad azulada es un espectáculo aparte. La rareza de encontrar tanto hielo en una región tropical hace que el viaje sea aún más intrigante.

Pero hay un detalle triste: esta obra de arte de la naturaleza se está derritiendo. Sí, como si estuviera fuera de un gran congelador. Los científicos advierten sobre la acelerada reducción del tamaño original de esta capa de hielo. Para que tengas una idea, en los últimos 35 años, si este bloque helado fuera una torta con 10 porciones, ¡ya faltarían dos! Es decir, ya ha desaparecido el 20 %. Y lo peor es que, hace algunas décadas, se derretía a un ritmo de cinco metros por año. ¿Sabes cuánto desaparece ahora? ¡Catorce metros por año! Es decir, casi tres veces más rápido. ¡Es mucho!

Realmente, este hermoso planeta que Dios creó para que viviéramos está sufriendo las consecuencias del pecado y de las acciones predatorias del ser humano. La Tierra se está calentando, la protección atmosférica es menor, los bosques están desapareciendo y hasta el agua potable corre el riesgo de escasear.

Hagamos nuestra parte hoy. Cuidemos la creación de Dios y soñemos con la restauración de la perfección cuando Cristo regrese. Hasta ese megabloque de hielo que se derrite es una señal de su pronto regreso. Vivamos creyendo en esto y poniendo al Señor en primer lugar en nuestras vidas. Seremos mejores, tendremos más esperanza, y muy pronto estaremos en el cielo.

¿O crees que todo ese hielo se convertirá en agua antes de que aparezca la pequeña nube en el cielo? 

Devocionales del Domingo, 18 de octubre de 2026 ›