Devocionales Matutinos

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Adolescentes · Del libro La vuelta al mundo en 365 Días

Audios narrados con IA

Las editoriales prohibieron a los ministerios grabar los devocionales y publicarlos en YouTube, y nos quedamos sin audios.

Otros ministerios decidieron narrar devocionales generados con IA. Nosotros creamos un proceso en el que la IA solo lee el texto real de cada devocional, sin cambiar nada. Aún puede tener algunos errores, y estos audios no se publican en YouTube.

Producirlos cada día tiene un costo alto. Gracias por su apoyo y su paciencia.

Versículo:

«Y ESTA ES LA VIDA ETERNA: QUE TE CONOZCAN A TI, EL ÚNICO DIOS VERDADERO» (JUAN 17:3, NVI).

¿Has pasado por algún momento en el que sentiste que tu corazón se detenía y el pánico hacía que tus dedos sudaran frío? Eso fue exactamente lo que me pasó. Planeamos, ahorramos y aterrizamos en un país desconocido donde haríamos la conexión hacia otro continente. Después de horas apretujados en clase económica, mi esposa y yo bajamos del avión caminando casi como sonámbulos. Nos dirigimos a la inmensa fila de inmigración y, al revisar los pasaportes, el terror se apoderó de mí. «¡Amor, mi billetera!», fue todo lo que dije después de palpar mi mochila abierta. En un instante, mi memoria se activó y recordé que la había sacado del bolsillo de mi pantalón en la madrugada. ¿Había cerrado el cierre de la mochila? Ah, recordar eso ya era pedir demasiado.

El problema era que habíamos salido en último lugar, y nadie puede volver a un avión vacío después de que la tripulación se va. Desesperado, pensé en las tarjetas de crédito, el dinero y los documentos abandonados en el compartimento superior. Encontré a una oficial de policía tan seria como imponente y le expliqué mi pánico. Era mi última oportunidad para continuar el viaje. íbamos a perder el vuelo y, sin dinero, ya me imaginaba «lavando platos» para poder regresar a casa.

Ella me calmó y desapareció por quince minutos, aunque a mí me parecieron quince siglos. Cuando regresó, me preguntó qué tenía en la billetera. De lo nervioso que estaba, tardé cinco minutos describiendo cada detalle: el color de las tarjetas, la forma de las fotos, la disposición de los billetes. Entonces, sonriendo, la mujer me dijo: «¡Vaya, realmente usted es el dueño!», y me devolvió la billetera. Confieso que, entre la oficial que me salvó y la billetera que me salvaría, no sabía a quién abrazar primero. Le agradecí a Dios por rescatar mis vacaciones y por la lección aprendida. ¡Ahora siempre reviso el cierre de la mochila!

Y tú, ¿sabrías describir lo que guardas en tu corazón? Hay personas que dicen ser «cristianas», pero ni siquiera saben en qué creen realmente. ¿Y si yo no hubiera sabido los detalles de mi billetera? ¿Y si algún día tienes que explicar por qué sigues a Jesús? ¿A qué o a quién obedeces? Dedica un tiempo a reflexionar sobre quién es Dios en tu vida y prepárate para describir el tesoro que llevas en el corazón. Aprende a expresar lo que significa la religión para ti y por qué realmente vale la pena. Porque tal vez, algún día, esto se convierta en una cuestión de vida o muerte. O, mejor dicho, de vida eterna.

Devocionales del Martes, 20 de octubre de 2026 ›