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Versículo:«La cual, cuando reconoció la voz de Pedro, de gozo no abrió la puerta, sino que corriendo adentro, dio la nueva de que Pedro estaba a la puerta» (Hechos 12: 14).
¿Con cuánta frecuencia oras entendiendo que lo que pides no sucederá? ¿Qué tan apropiado es creer que sucederá lo que pides? Lo cierto es que suceden ambas cosas; en ocasiones lo que pides se cumple, pero en otras no. Dios desea, sin embargo, que creas que él actuará, porque verdaderamente lo hará. Hará lo mejor por ti, aunque eso incluya no responder como hayas pedido.
Pedro se encontraba en la cárcel y los últimos acontecimientos revelaban que su posible futuro sería la muerte. Los hermanos oraban fervientemente por su liberación, creyendo quizá en su interior que lo que pedían no iba a suceder en realidad, pero había que orar de todos modos. ¿Cómo podrían estar tranquilos si por lo menos no oraban por la liberación de Pedro? Si era liberado hubieran podido decir: «¡Qué bueno que oramos!», y si no era liberado hubieran dicho: «Bueno, Dios sabe lo que hace».
Pedro fue liberado por Dios y llegó a casa de los hermanos muy tarde en la noche. La Biblia dice que, al tocar la puerta con fuerza e impaciencia, Rode, una joven, fue a atenderla y preguntó quién era: «Soy Pedro», le respondió. «No puede ser. Pedro está encarcelado», pensó ella. Pero la voz le decía que era Pedro, así que, tomada por la emoción, fue corriendo a donde estaba el grupo de oración y anunció que Pedro estaba en la puerta. «¿Qué dices? ¿Pedro está en la puerta? Estás loca, muchacha. No puede ser que esté aquí si está en la cárcel», fue la respuesta que recibió. «¡Estoy diciendo que Pedro está en la puerta! ¡Es su voz!». «¡Pues miremos!». Efectivamente, resultó ser Pedro.
Así es: parece ridículo- como para reírse -”, pero sucede. Oras creyendo en el fondo que no sucederá, porque ¿cómo puede ocuparse Dios de estos asuntos, teniendo cosas más importantes que las tuyas? Pero ahí está Dios, siempre paciente, entendiendo tu pobre fe. Dios sigue actuando a pesar de lo poco que puedas creer. Una cosa es segura: Dios te ama, Dios me ama y este amor infinito hará hasta lo imposible para que puedas creer. Ten confianza este día con tu Dios y mantente seguro de que no estás loco. Abre la puerta, porque todo es por su gracia.