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Versículo:«Y percibió Jehová olor grato; y dijo Jehová en su corazón: No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud; ni volveré más a destruir todo ser viviente, como he hecho» (Génesis 8: 21).
Las consecuencias de la desobediencia del hombre no solo lo afectan a él, sino a todo lo creado por Dios en esta tierra. Todos los seres vivientes habían sido destruidos en el diluvio, la tierra había quedado desierta y millones de animales y plantas habían sido arrasados por las aguas. Ahora solo se miraba la desolación.
Tristemente, la naturaleza tiene que sufrir por la pecaminosidad del hombre y esto es algo que se puede ver muy bien en la actualidad. La sobreexplotación de los recursos naturales, el calentamiento global, la reproducción irresponsable de la raza humana y la ambición desmedida de los poderosos por tener más están llevando a este pobre planeta a un punto de no retorno. Por donde se mire pareciera que no hay fórmula para parar a esta sociedad desbocada. No hay gobierno que pueda arreglar el planeta y las expectativas de vida de la raza humana se encuentran en un sistema caótico e impredecible.
Lo triste es que esto no es nuevo para el Señor, ya que lo sabía y lo había dicho hace miles de años: «El intento del corazón del hombre es malo desde su juventud». ¿Qué esperar? Cuando un corazón no está gobernado por Dios solo se espera lo peor. Te acostumbras a la mentira, al chantaje y a la criminalidad. ¿En quién depositar la esperanza?
Lamentablemente, hay que ser pesimista ante el futuro del hombre. La historia ha enseñado que el ser humano no dejará de pecar; al contrario, será mucho peor. Satanás seguirá gobernando la mente del hombre hasta que, como la raza antediluviana, nada se pueda remediar.
No puedes depositar tu esperanza en ningún hombre ni aunque este quiera, pero Cristo ha abierto un camino de esperanza. Así como antes del diluvio, el Señor vuelve a llamar hoy al hombre al arrepentimiento. Muchos escucharán, pero no creerán porque están tan aturdidos por la maldad que los rodea que les es difícil escuchar la voz amorosa de Dios en un mundo caótico.
Y tú, ¿escucharás? Es un momento solemne para tu existencia, un momento crítico para que pongas tu confianza en Dios. El volverá a hacer nuevas todas las cosas para reestablecer el mundo ideado en la creación. No te quedes fuera, acepta a Jesús como tu Dios porque todo es por su gracia y porque él es la única esperanza.