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Versículo:«Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia. Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia» (Génesis 15: 5-6).
Seguramente conoces a alguna persona que no ha podido tener hijos. Muchas de ellas han probado todo para lograr la concepción sin resultado alguno y otros lo han dejado en las manos de Dios, intentando suplir esa carencia con otras actividades y ministerios, pero algunos lamentablemente sucumben ante la idea de que ya no es necesario seguir juntos como matrimonio. Entran en una escena de dolor y separación porque creen que la pareja solo fue hecha para procrear; sin embargo, la Biblia dice que la pareja es para que el hombre y la mujer no estén solos y para que sean una sola carne.
Abram estaba entre esas parejas. Su esposa Saraí incluso le había dado a su sierva Agar para que concibiera en lugar de ella. ¿Te puedes imaginar cuán doloroso fue para Saraí entregarle ella misma una mujer a su esposo para que tuviera relaciones sexuales con él? ¡Qué difícil!, pero además era imposible que ellos tuvieran hijos, ya que Saraí tenía 90 años y Abram casi 100. Biológicamente resultaba imposible y solo un milagro podía lograr la concepción. Saraí sonrió para sí ante la promesa dada como diciendo: «Gracias por los buenos deseos, pero yo sé que no pasará». Pero ¿puede haber algo imposible para Dios? Abram creyó y le fue contado por justicia.
Abram había pensado que su heredero sería Eleazar, su siervo fiel de Damasco, sin embargo, Dios tenía otros planes. Creer no era sencillo e iba contra toda lógica; se puede creer en que el sol saldrá mañana porque pasa todos los días, pero tener un hijo cuando tu esposa ya no ovula, cuando su matriz está marchita y vieja, es algo muy complicado. Por eso, creer en lo imposible es confiar en Dios, algo que Abram hizo.
Mi querido amigo, ¿puedes creer que Dios te ama? ¿Puedes creer que te quiere salvar? ¿Puedes creer que Jesús volverá nuevamente? No lo dudes y mira las estrellas del cielo, porque algún día volarás hacia allá para estar con el Señor para siempre. Que se diga de ti: «Y creyó -------- (tu nombre) a Jehová, y le fue contado por justicia», porque todo es por su gracia.