Hoy

Isaac amó a Esaú y Rebeca amó a Jacob

Adultos · Del libro Por su Gracia

«Y crecieron los niños, y Esaú fue diestro en la caza, hombre del campo; pero Jacob era varón quieto, que habitaba en tiendas. Y amó Isaac a Esaú, porque comía de su caza; mas Rebeca amaba a Jacob» (Génesis 25: 27-28).

Una de las tragedias más comunes y repetitivas es el descuido de la disciplina y de la unidad en la crianza de los hijos. Elena White te recuerda que hay tres objetivos básicos en la disciplina: 1) enseñar al niño a gobernarse a sí mismo; 2) enseñarle al niño una actitud correcta hacia la autoridad; 3) ayudar al niño a corregir lo que necesita (Conducción del niño, pág. 207)

Hace algunos años, el doctor Gerald Nelson en su libro Educar con disciplina puntualizó ocho manifestaciones equivocadas en una mala disciplina: 1) dejan las cosas sin terminar (cabos sueltos); 2) cambian las reglas a la mitad del juego; 3) permiten amenazas vacías y advertencias vanas; 4) uno de los dos tiene que ser severo; 5) se requieren esfuerzos heroicos para ser eficaz; 6) se da la humillación; 7) las relaciones quedan heridas; 8) uno de los cónyuges o niños se siente mal respecto a sí mismo.

Todo pareciera señalar que estas manifestaciones estaban en la vida familiar de Isaac y Rebeca. Cada uno tenía su preferido y las reglas no eran aplicadas de forma congruente ni justa como consecuencia. Jacob era protegido y solapado por su madre mientras que Esaú tenía el afecto y la atención de su padre. Cada uno iba por su propio camino, lo que trajo graves resultados para todos, dejando como herencia una guerra entre hermanos que solo podía resolverse con la muerte.

Mi querido amigo, nadie es perfecto en la crianza de los hijos, pero con la ayuda de Dios es posible lograr el mayor y más grande objetivo: llevar a tus hijos a Jesús para que sean salvos. Recomiendo siete elementos para una buena disciplina cuya aplicación debe ser: inmediata, consecuente, segura, de fácil aplicación, justa, positiva y apropiada en intensidad. Pero, sobre todo, la presencia de Cristo en el corazón de tus hijos para hacerlo todo con amor. Ven a Jesús, tu Padre amoroso y perfecto, porque todo es por su gracia.