Hoy
El copero y el panadero
Adultos · Del libro Por su Gracia
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«Ellos dijeron: Hemos tenido un sueño, y no hay quien lo interprete. Entonces le dijo José: ¿No son de Dios las interpretaciones? Contádmelo ahora» (Génesis 40: 8).
La gente tiene un deseo incesante por saber el futuro, por conocer qué pasará con cierto país o con la economía, pero lo que más anhela es saber qué pasará con sus seres amados y consigo misma. Algunos consultan las cartas, otros visitan a brujos reconocidos y otros más piden que les lean las palmas de las manos, así que hay varias opciones para cumplir el deseo de conocer el futuro. No obstante, todos estos caminos son puertas falsas; nadie puede conocer el futuro a menos que Dios se lo revele.
José era un hombre conectado a Dios. Su relación íntima con su Señor le había dado el privilegio desde muy temprano de tener que interpretar los sueños. Dios se comunicaba con José para decirle el significado de estos sueños, de manera que podía conocer el futuro si Dios se lo revelaba.
El relato bíblico dice que el copero y el panadero del faraón habían sido encarcelados por faltas cometidas. Ambos tuvieron un sueño, pero no sabían qué significaba, por lo que José, al verlos tristes y cabizbajos, les preguntó qué sucedía. Los dos le contaron acerca de sus sueños y su deseo de conocer el significado. José les dijo entonces lo más importante: «¿No son de Dios las interpretaciones?».
Con el poder de Dios, José pudo interpretar los sueños y comprobar que los eventos que siguieron pasaron como fue predicho: el copero fue liberado y devuelto al palacio del faraón y el panadero fue condenado y decapitado. José no interpretó los sueños porque era un hombre súper poderoso o un brujo reconocido. Le dio la gloria a Dios, quien revela el futuro y quien les concede a sus hijos el don de la revelación siempre y cuando lo considere necesario en su santa voluntad y para bendición de sus hijos.
Mi querido amigo, es posible que estés perplejo por el futuro, pero Dios ya ha revelado lo que quiere que suceda contigo. En su gran amor Dios no quiere que tu ni tus seres amados mueran para siempre. Te ama tanto que ha preparado un plan para salvarte; su anhelo es llevarte con él a sus mansiones gloriosas. ¿Quisieras conocer qué tiene Dios preparado para ti? Acércate a Jesús, Dios que conoce el pasado, el presente y el futuro. En ese futuro testarás con él, porque todo es por su gracia.