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Versículo:«Y yo endureceré el corazón de Faraón para que los siga; y seré glorificado en Faraón y en todo su ejército, y sabrán los egipcios que yo soy Jehová. Y ellos lo hicieron así» (Éxodo 14: 4).
Dios se revela al ser humano de manera continua. Su propósito al revelarse es para salvación, y a través de la historia puedes observar cómo el Señor busca intencionalmente a sus hijos para que lo reconozcan como el Dios verdadero. Muchas veces, el corazón del hombre accede al tierno llamado de Dios, mas otras veces lo rechaza. El Faraón y su ejército tenían una batalla en sus mentes, no para reconocer a Dios, sino para derrotarlo. Era imposible para ellos reconocer a un Dios de esclavos por encima de sus muchos y poderosos dioses.
El pueblo de Israel se encontraba en una encrucijada. Frente a ellos estaba el mar Rojo y atrás el poderoso ejército de Egipto, ¿con qué pelear? No tenían espadas o armas y en sus manos había masa leudada para alimentarse en el camino, callados para arriar a sus ovejas, aperos propios de campesinos y exesclavos. Con miedo y desesperación, los hijos de Israel clamaron a Moisés y al Dios todopoderoso quien les dijo que acamparan junto al mar y que él se encargaría de que Faraón los siguiera después.
Dios hizo sus maravillas con el Faraón, al punto de que los hombres valientes de Egipto exclamaron: «¡Vámonos porque Dios pelea contra nosotros!». La palabra de Dios se cumplió y ellos supieron quién era Dios, pero tristemente no escapó nadie, todos perecieron. Mi querido amigo, el fin de la historia de este planeta será un poco parecido. No importa si aceptas o no a Dios, ya que sabrás quién es él; todo el mundo doblará sus rodillas ante el Dios del universo para reconocerlo como tal, pero eso no significa que te salvarás, sino que todo hombre consiente reconocerá que solo existe un Dios verdadero.
Ahora, en este tiempo de gracia, Dios quiere revelarse al hombre para poder salvarlo. Ese ha sido siempre su plan: te busca sin cesar para que lo conozcas, para que sepas de su amor y para que comprendas que tiene un plan para ti. No te obligará y dejará que conscientemente tomes tu decisión, pero debes saber que, ya sea que lo reconozcas o no, sabrás quién es él para salvación o para perdición. ¿Cuál será tu decisión hoy? ¿Te darás una oportunidad para conocerlo o esperarás el fatídico día de tu perdición? No tardes; es hoy que Dios te llama, porque todo es por su gracia.