Devocionales Matutinos

No Tendrás Otros Dioses

Hoy

Adultos · Del libro Por su Gracia

Versículo:

«No tendrás dioses ajenos delante de mí» (Éxodo 20: 3).

El contexto en el que vivía el pueblo de Israel era increíblemente politeísta. Egipto tenía innumerables dioses que eran adorados de acuerdo con la necesidad y eso incluía a animales y a los elementos naturales terrestres y del universo; por tanto, dejar bien claro el concepto monoteísta era imperativo para Dios. El pueblo estaba saliendo de una esclavitud no solo física, sino también mental y espiritual; físicamente habían salido de Egipto, pero mentalmente seguían atrapados en sus costumbres y tradiciones. El Señor con suma paciencia empezó a educar a este pueblo que resultó ser muy testarudo a pesar de las múltiples evidencias del poder de Dios.

El Dios de la Trinidad quería que su pueblo no solo cambiara su forma de pensar, sino que reconociera que no había otro Dios y que no podía ser comparado con Ra, Osiris, Amón o con cualquier otro dios egipcio, porque él era el Dios. Todos los dioses egipcios eran criaturas o elementos, pero el Dios todopoderoso era el creador del cielo, de la tierra y de todos los elementos y criaturas que el hombre adoraba como dioses. El pueblo de Israel debía aprender que el Señor era único, incomparable, diferente, viviente y el que tenía el control del universo y de su vida.

Por eso el primer mandamiento que el pueblo recibió fue: «No tendrás dioses ajenos delante de mí». Previo a esta declaración, el Señor les aclaró que él fue quien los sacó de Egipto, de su esclavitud. No debe haber duda de quién es él; todas las maravillas que el pueblo había visto —la destrucción de Egipto, la aniquilación del ejército más poderoso del mundo, el cruce del mar rojo, la nube sobre sus cabezas, la columna de fuego para abrigarlos y guiarlos por la noche― sucedieron para que supiera que él era el Dios creador.

Mi querido amigo, qué pronto te puedes olvidar de quién es Dios. Te dejas deslumbrar por las cosas inventadas por el mismo ser humano. Los israelitas bien pronto se vieron gritándole en el desierto a un becerro de oro. ¿Y tú? ¿Detrás de quién gritas? ¿Estás creyendo en el único Dios verdadero o estás venerando a sus criaturas? El mandamiento para ti y para mí en este día es muy claro; no tener otros dioses incluye todo lo creado. Sin importar qué tan santa, grande o importante sea una persona, solo hay un Dios, porque todo es por su gracia.

Devocionales del Viernes, 16 de octubre de 2026 ›