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Versículo:«Y oyó Moisés la voz de su suegro, e hizo todo lo que dijo. Escogió Moisés varones de virtud de entre todo Israel, y los puso por jefes sobre el pueblo, sobre mil, sobre ciento, sobre cincuenta, y sobre diez» (Éxodo 18: 24-25).
La estrategia administrativa más antigua registrada en la Biblia se encuentra en el libro de Exodo, capítulo 18. A partir del consejo de Jetro dado a su yerno Moisés, se han escrito cientos de páginas de cómo administrar sabiamente a un grupo de personas, a una compañía o a un país. El acontecimiento que dio lugar a este consejo da a entender que Dios usa a sus instrumentos humanos y no humanos para guiar a sus hijos. Toda instrucción con relación a marchar, acampar, alimentar, entre otras cosas, había sido de parte de Dios para Moisés, pero ahora permitió que una persona que veía las cosas desde fuera aconsejara a Moisés sabiamente para la buena administración de su pueblo.
Los hijos de Israel, así como los consejeros allegados a Moisés, consideraban normal la forma como Moisés los atendía. La costumbre de esta normalidad no los hacía ver una nueva forma de estructura administrativa, por lo que se necesitaban ojos frescos y no comprometidos con un líder. Jetro no tenía ningún reparo en decir lo que miraba y así podía aconsejar el cambio.
«¡No está bien lo que haces! Te fatigarás tú y todo este pueblo». El consejo-regaño que recibió Moisés fue bien recibido por él y entendió que la sugerencia venía de alguien que quería su bien y que no era un consejo proveniente de una crítica envidiosa ni tampoco era una zancadilla en su liderazgo o un motín para destituirlo, sino un consejo para su crecimiento. Colocar jefes de mil, cien, cincuenta y diez fue una decisión extraordinaria para el descanso físico y mental del pueblo, pero especialmente de Moisés. Pronto el pueblo experimentó un alivio oportuno y significante en su atención y liderazgo.
Por otro lado, encuentras en Moisés a un líder abierto a las buenas sugerencias y no como un líder necio que creía que solo lo que él decía o mandaba era lo que todos debían hacer. Cuando un líder no se apoya en su pueblo y no escucha consejo, sino que se aferra a su liderazgo convirtiéndose en una persona central y manipuladora, terminará siendo odiado, perderá su influencia en el grupo y terminará solo. Jesús es tu consejero, pero Dios también usará a personas para ayudarte y formarte. Deja tu espíritu combativo, pídele al Señor que te dé la sabiduría para escuchar y la humildad para aceptar los cambios, porque todo es por su gracia.