
Audios narrados con IA
Las editoriales prohibieron a los ministerios grabar los devocionales y publicarlos en YouTube, y nos quedamos sin audios.
Otros ministerios decidieron narrar devocionales generados con IA. Nosotros creamos un proceso en el que la IA solo lee el texto real de cada devocional, sin cambiar nada. Aún puede tener algunos errores, y estos audios no se publican en YouTube.
Producirlos cada día tiene un costo alto. Gracias por su apoyo y su paciencia.
Opciones de lectura
Versículo:«No cometerás adulterio» (Éxodo 20: 14).
La poligamia era una práctica común en los tiempos de Moisés. Para un pueblo que había permanecido como esclavo por más de cuatrocientos años era normal que el valor de una mujer no fuera importante. Muchos hombres, incluyendo los patriarcas, tenían tantas mujeres como pudieran mantener como esposas. Algunas de ellas eran repudiadas por simples razones, quedando a merced de la limosna, pues no eran consideradas valiosas por no tener un marido.
Dios nunca deseó que esto fuera así. El hecho de que Abraham tuviera más de una mujer no quiere decir que estuviera en lo correcto. El ideal que Dios tenía para la humanidad está plenamente identificado en el huerto del Edén cuando el Señor creó a un hombre y a una mujer. No creó a un hombre con varias mujeres por si este se cansaba de una ni tampoco hizo lo contrario por si la mujer se aburría de uno de sus hombres. El registro bíblico da cuenta de que Dios quería un matrimonio monogámico y heterosexual.
Tan pronto el pueblo de Israel estuvo libre de la esclavitud, el Señor comenzó la enseñanza de los principios que deseaba que su pueblo especial tuviera. Uno de estos principios que atentaba con toda una práctica de maltrato, discriminación y horrores contra la mujer era el mandato que dictaba que no cometieran adulterio. Dios no solo quería que la poligamia terminara, sino que quería devolver la santidad del matrimonio como lo fue en el jardín del Edén, al mismo tiempo que deseaba colocar a la mujer donde siempre debió haber estado: en igualdad de valor que el hombre.
Hoy, como en los tiempos de Moisés, este principio es pisoteado y tomado muy a la ligera. Muchas parejas matrimoniales heterosexuales viven en continuo engaño sexual. Otros matrimonios incluso promueven la práctica sexual con otras parejas para mantener supuestamente la llama de la pasión y el resultado casi siempre es el mismo: la desconfianza, el engaño, la culpabilidad, el sufrimiento y el divorcio.
Dios no se equivoca. El principio de la fidelidad es una barrera maravillosa contra el dolor. Mantenerse fiel a la pareja trae confianza, paz, seguridad y provee el ambiente ideal para el sano crecimiento físico, mental y espiritual de los hijos. Lo mejor de todo es que se les enseña a reproducir una familia como la tuya; no perfecta, pero con los principios de la fidelidad. ¿Quieres en este día pedirle a Dios ayuda para ser fiel a tu pareja? Con él nada es imposible, porque todo es por su gracia.