Devocionales Matutinos

Cuarenta Días y Cuarenta Noches

Hoy

Adultos · Del libro Por su Gracia

Versículo:

«Y entró Moisés en medio de la nube, y subió al monte; y estuvo Moisés en el monte cuarenta días y cuarenta noches» (Éxodo 24:18).

La experiencia de Moisés al estar ante la presencia de Dios fue única. Ningún pecador puede estar ante la presencia de Dios y vivir. El Señor llamó a su siervo para subir a la montaña que se llenó de nubes mientras estuvo allí. La Escritura dice que por seis días Dios cubrió la montaña con su gloria y al séptimo día llamó a Moisés a entrar en la nube.

El tiempo se detuvo para Moisés. El sagrado registro dice en el capítulo 34 que no comía ni bebía nada mientras estaba ante la presencia de Dios. Su rostro resplandecía de manera que tenían que ponerle un velo sobre él. Un ser mortal ante la presencia del Rey del universo era transformado para estar ante su presencia sin comer ni beber nada, como si las necesidades humanas no importaran. La concepción del tiempo para Moisés era como un momento, pero pasaron cuarenta días y cuarenta noches hasta que el Señor le dijo: «Anda, desciende, porque tu pueblo que sacaste de la tierra de Egipto se ha corrompido» (Éxodo 32: 7).

Es interesante que mientras Moisés vivía la experiencia más extraordinaria de su vida- estar ante la presencia de Dios- y mientras experimentaba la santidad más increíble, el pueblo experimentaba la idolatría más escandalosa de la travesía rumbo a la tierra prometida y le gritaban a un tosco becerro hecho de oro: «Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto» (vers. 8). Qué grotesco e incomprensible. Las dos partes estaban en el mismo viaje, casi en el mismo lugar. Una se encontraba en la montaña y la otra al pie de esta, pero aun así tuvieron experiencias diferentes: la adoración plena contra la idolatría desmesurada.

¿Cuál es tu experiencia cristiana? ¿Estás en la misma iglesia con tu seres amados y amigos? ¿Vives una experiencia de santidad o de idolatría? ¿Qué gritas? Pudiera ser que mientras viajas a la patria celestial tu experiencia cristiana sea semejante a los que están al pie de la montaña. Dios te invita a subir la montaña de la fe y a santificarte. Siempre habrá multitudes que griten: «¡Estos son los dioses que me sacaron de Egipto!», pero tu experiencia puede ser tan cercana a Dios que parezca que el tiempo se detiene, porque estar ante su presencia no tiene comparación. Te puedes elevar por encima de la turbulencia de la pecaminosidad de este mundo y mirar a Dios con los ojos de la fe para ser santificado, porque todo es por su gracia.

Devocionales del Lunes, 26 de octubre de 2026 ›