
Audios narrados con IA
Las editoriales prohibieron a los ministerios grabar los devocionales y publicarlos en YouTube, y nos quedamos sin audios.
Otros ministerios decidieron narrar devocionales generados con IA. Nosotros creamos un proceso en el que la IA solo lee el texto real de cada devocional, sin cambiar nada. Aún puede tener algunos errores, y estos audios no se publican en YouTube.
Producirlos cada día tiene un costo alto. Gracias por su apoyo y su paciencia.
Opciones de lectura
Versículo:«Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos. Conforme a todo lo que yo te muestre, el diseño del tabernáculo, y el diseño de todos sus utensilios, así lo haréis» (Éxodo 25: 8-9).
La primera vez que visité la catedral de san Pedro en Roma fue impresionante. Es una catedral con los retablos cubiertos de una laminilla de oro que la vuelve imponente. Sus altas columnas y espaciosos pasillos, junto con la decoración de las diferentes imágenes de santos en sus nichos, hacen que el espectador quede arrobado, con la boca abierta. Instintivamente todo el mundo guarda silencio ante la majestuosidad del edificio.
La descripción que el libro de Éxodo hace acerca del santuario terrenal ideado por Dios es totalmente diferente: los materiales son pieles, maderas, telas, oro, plata, bronce, entre otros. Pero el Señor se ocupó de que Moisés y los maestros artífices capacitados por él mismo hicieran cada artículo de una manera exquisita; sin embargo, este no se parece a una catedral moderna o gótica.
La grandeza del santuario terrenal no radica en las construcciones ni en los utensilios, sino en lo que representan. No hay nichos con santos, sino que hay un lavacro en el atrio y está un altar de sacrificios. En el lugar santo se encuentra un altar de incienso, una mesa con doce panes y un candelabro con siete lámparas. En el lugar santísimo se puede observar el arca del pacto celosamente decorada y protegida por dos querubines de oro.
Cada uno de estos muebles representaban el ministerio y el sacrificio intercesor de Cristo Jesús a favor de la raza humana. Desde el bautismo (el lavacro) hasta la muerte (el altar de sacrificio); desde el pan de vida (los panes) hasta la luz del mundo mediante el evangelio eterno (el candelabro); desde la oración intercesora (el altar del incienso) hasta la santa ley de Dios y la ley de amor de su gobierno (el arca del pacto). Todo representaba el ministerio de Cristo en favor del hombre a fin de que fuera salvo.
Cuando el santuario fue terminado no vino algún alto jerarca religioso humano para inaugurarlo. Todo el pueblo estaba expectante con su rostro en tierra en señal de reverencia. Una nube cubrió el santuario y la presencia del mismo Dios lo llenó, dando una imagen indescriptible de su majestuosidad.
«Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos», qué gran honor. El Dios del universo se digna en habitar con su pueblo, llenando el santuario para habitar con sus hijos. Lo extraordinariamente importante es la presencia del Dios de amor habitando con sus hijos. Hoy ese mismo Dios que hizo todo para salvarte quiere habitar en tu corazón, quiere hacer de ti su santuario. No necesitas adornarlo con cosas humanas porque él se encargará de hacerlo con actos de justicia para la vida eterna ¿Quieres ser un santuario para Dios? No tardes, porque todo es por su gracia.