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Versículo:Habitarán en cabañas durante los siete días. Todo nativo de Israel habitará en cabañas; para que sepan sus descendientes que en cabañas hice habitar a los israelitas cuando los saqué de Egipto. Yo soy el Señor, su Dios. Así Moisés comunicó a los israelitas las fiestas establecidas por el Señor (Levítico 23:42, 43).
Cada Noche Buena, mi papá hacía un elaborado fuerte de colchas en la sala de estar para Michelle y para mí. Este no era un fuerte común y corriente. Mi papá usaba escaleras, tarugos largos de madera, cuerdas elásticas y sillas del comedor para construir una estructura sólida antes de que mi hermana y yo trajéramos colchas para colocar arriba. Cuando terminábamos el fuerte, Michelle y yo nos metíamos adentro con una pequeña montaña de almohadas y más colchas, y mirábamos las luces del árbol de Navidad hasta que nos quedábamos dormidas.
Los israelitas vivían en estructuras aún más simples cada vez que observaban la fiesta de los tabernáculos. Construían pequeños refugios con ramas y hojas, y acampaban en ellas durante siete días. Esto les recordaba su viaje de Egipto a Canaán, y también simbolizaba que eran peregrinos en la Tierra y que esperaban su verdadero hogar en la Tierra Prometida.
Ya no celebramos la fiesta de los tabernáculos, pero cuando acampamos en carpas, en una casa rodante o incluso en un fuerte de frazadas, debemos recordar que este mundo no es nuestro hogar. Estamos de viaje y Cristo nos acompaña, y debemos permitir que él nos guíe al hogar que nos ha preparado. Allí tendremos una mansión, y en lugar de mirar las luces navideñas, veremos la luz que resplandece del lago de cristal.