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Versículo:Donde hay amor no hay miedo. Al contrario, el amor perfecto echa fuera el miedo (1 Juan 4:18, DHH).
¿Tienes miedo de algo? ¿Podrías enumerar con los dedos de la mano los tipos de miedo que tienes? Algunas personas tienen más de diez. La lista va desde el miedo a hablar en público (glosofobia) hasta el miedo a las alturas (acrofobia).
Esta es una reacción natural del ser humano en su condición pecaminosa. Sentimos miedo cuando estamos en situaciones amenazantes o en contextos de inseguridad. En esos momentos, el cerebro libera sustancias que hacen que el corazón se acelere, la respiración se vuelva agitada y los músculos se contraigan. Es como si el cuerpo se estuviera preparando para huir.
Los psicólogos dicen que hay una diferencia entre miedo y fobia. El miedo es un mecanismo de protección natural que nos mantiene vivos. La fobia, en cambio, es un miedo desproporcionado, exagerado, que afecta la rutina de la persona. La palabra "fobia" proviene de la expresión griega phobos, que significa "pánico", "susto", "temor". ¿Tienes fobia a algo?
Lamentablemente, el pecado afectó nuestras emociones y trajo el miedo como su bandera. Sentimos miedo al rechazo, miedo a los insectos, miedo a la oscuridad e incluso miedo a Dios. Al pecar, Adán dijo: "Te oí andar por el jardín y tuve miedo, porque estaba desnudo. Y me escondí" (Gén. 3:10). ¿Acaso Dios desea que sintamos miedo de él?
La Biblia responde que no. En nuestra relación con Dios, debemos tener temor, no miedo. El término griego que aparece con frecuencia relacionado con el temor es sebomai, que significa "respetar", "reverenciar", "adorar". Este sentimiento tiene que ver más con una actitud de respeto por la autoridad divina que con el miedo.
Recordemos que la Biblia muchas veces presenta la expresión "no temas". Se dice que estas dos palabritas aparecen juntas 366 veces en el Texto Sagrado, una para cada día del año. ilncluso para los años bisiestos! Este mensaje de Dios nos trae consuelo, elimina las preocupaciones y hace que nuestro corazón lata en la frecuencia normal.
¿Cómo te relacionas con Dios? ¿Tienes miedo de él o respeto por él? Durante las actividades de este día, piensa en tu actitud hacia tu Padre celestial. Entre tener miedo y temor, elige la segunda opción, porque "el principio de la sabiduría es el temor del Señor" (Sal. 111:10, NVI).