Devocionales Matutinos

Alabanzas en la Prisión

Hoy

Jóvenes · Del libro Inverso

Versículo:

Pero a medianoche, Pablo y Silas oraban y cantaban himnos a Dios; y los presos los oían (Hechos 16:25).

El paso de Pablo y Silas por la región de Macedonia estuvo marcado por fuertes emociones. Después de expulsar el espíritu adivinador de una esclava, se armó un alboroto en la ciudad, ya que los dueños de la mujer perdieron las ganancias de las supuestas predicciones. Pablo y Silas fueron azotados y encarcelados en la ciudad de Filipos.

Mientras permanecían asegurados en un cepo, alrededor de la medianoche, ambos comenzaron a orar y cantar alabanzas a Dios. Esta es una de las pocas menciones nominales encontradas en el Nuevo Testamento de personas cantando. ¿Qué habrán cantado? ¿Cómo era la musicalidad de Pablo?

Al haber crecido en un ambiente multicultural y haberse familiarizado con varios idiomas (hebreo, arameo, griego y latín), probablemente Pablo también haya recibido influencia musical en su infancia. En el ambiente grecorromano, la música desempeñaba un papel significativo en la educación. "La familiaridad con la música, o al menos con los términos musicales, se consideraba parte de la educación de un individuo culto, así como se esperaba que tal individuo supiera hablar y escribir en griego" (Donald Grout y Claude Palisca, História da Música Ocidental, p. 33).

La música griega se parecía en muchos aspectos a la música de la iglesia primitiva. Era, en primer lugar, monofónica, es decir, una melodía sin armonía ni contrapunto, casi siempre improvisada. Sin embargo, a menudo estaba acompañada por varios instrumentos musicales y también por un grupo de cantores, y de esta manera se creaba una heterofonía.

Hay otro aspecto digno de mencionar. Debido a que la mitología griega atribuía a la música un origen divino, los griegos creían que esta tenía el poder de realizar milagros en el mundo natural, además de curar enfermedades y purificar el cuerpo.

En este contexto cultural, encontramos a Pablo y a Silas cantando en una prisión macedonia, a medianoche. De repente, hubo un fuerte terremoto que destruyó las cadenas de los prisioneros y abrió las puertas de las celdas. Este hecho también impactó la vida del carcelero que, después de la intervención de Pablo y Silas, entregó su vida a Cristo, y lo mismo hicieron los de su casa. 

¡He aquí el poder de la alabanza! Maravillas ocurren cuando usamos nuestra voz para cantar o hablar de Jesús.

Devocionales del Lunes, 12 de octubre de 2026 ›