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Versículo:El sábado fue hecho para el hombre, no el hombre para el sábado (Marcos 2:27).
Vivimos en una época en la que las incertidumbres y las exigencias afectan tremendamente nuestra vida. En medio de las presiones del día a día, muchas personas han perdido el sentido, el rumbo e incluso la identidad.
Tal vez ya viste a algunos vagabundos recorriendo las carreteras, errantes, tratando de encontrar lo desconocido. La psiquiatría llama a esta enfermedad "trastorno de vagabundeo", o dromomanía. Todo lo que estas personas de cabello despeinado llevan consigo es un saco que contiene un cambio de ropa, un plástico para protegerse de la lluvia o para cubrir el suelo al dormir, un recipiente para poner comida, un cucharón para comer y una botella con agua.
Los "dromómanos" son individuos que han roto con todas las relaciones y asumen el nomadismo como forma de vida. Todo es transitorio en la vida de un nómada: los objetos que usa, los lugares por donde pasa y las personas con las que mantiene contacto. Muchos incluso se deshacen de los documentos personales y los consideran innecesarios. No es raro encontrarlos con delirios y visiones.
Estos vagabundos sufren de manera más intensa lo que muchas personas en el mundo enfrentan: una crisis de identidad. ¿A quién pertenecemos? ¿Somos realmente amados? ¿Cuál es el sentido de la vida? Afortunadamente, el cuarto mandamiento del Decálogo responde estas preguntas. Muestra nuestro "documento de identidad", nuestro origen y nuestro propósito, además de que revela el verdadero significado de la vida humana.
No eres fruto del azar, de una explosión cósmica o de la "selección natural de las especies". Eres una criatura de Dios. La Biblia dice que "en seis días el Señor hizo el cielo, la tierra y el mar, y todo lo que contienen, y reposó en el séptimo día. Por eso, el Señor bendijo el sábado y lo santificó" (Éxo. 20:11). Después de crear al ser humano, Dios hizo el sábado como un refugio físico, mental y espiritual para sus hijos.
El cuarto Mandamiento muestra que somos propiedad del Creador y, también, su prioridad. No estamos vagando por este mundo detrás de un padre irresponsable que abandonó a sus hijos. Por el contrario, Dios nos llama a un encuentro personal y especial con él. Realmente, iel sábado es un excelente remedio para la autoestima!