
Opciones de lectura
Versículo:«¡Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu!». Lucas 23:46
La palabra «mano» aparece muchas veces en la Biblia con significados diferentes. Por ejemplo, para hablar de posesión se usan expresiones como: «Tu esclava está en tus manos, haz con ella lo que mejor te parezca» (Génesis 16:6). «Estar en las manos de alguien» significa que esa persona tiene autoridad sobre ti o que un asunto depende de su decisión. También se habla de «tener las manos vacías», que es una manera de decir «quedarse sin nada». Jacob le dijo a su suegro Labán: «De no haber estado conmigo el Dios de Abraham, estoy seguro que me habrías mandado con las manos vacías» (Génesis 31: 42). ¿Recuerdas como Pilato «se lavó las manos cuando le llevaron a Jesús? «Lavarse las manos» en el lenguaje bíblico significa quitarse la responsabilidad de encima. Es cosa de cobardes.
Uno de los significados más bonitos de la palabra «mano» en la Biblia es «fuerza», «poder». Así por ejemplo, se dice: «Jehová nos sacó de Egipto con mano fuerte» (Deuteronomio 26:8, RV95). Y una práctica con las manos que se inició en los tiempos bíblicos es la de «imponer las manos» sobre una persona para ordenarla al ministerio. Esto fue lo que hicieron con el joven Timoteo, y lo que se sigue haciendo hoy en nuestras iglesias para ordenar ancianos y pastores. Cuando entregaron a Jesús en «manos de hombres pecadores», él entregó su vida «en las manos» del Padre, Dijo: «¡Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu!» (Lucas 23:46). Aún en los últimos momentos de su vida, Jesús nos enseñó cómo tenemos que actuar: poner nuestra vida en las manos de Dios. En ningún sitio se está mejor.
Desafío:Dibuja a Jesús y píntalo usando tus manos como pinceles.