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Versículo:«Compórtense sabiamente con los no creyentes, y aprovechen bien el tiempo» (Colosenses 4:5).
La vida humana está hecha de sueños y de aspiraciones y, sin duda, nosotros tenemos los nuestros. Muchos sueñan con involucrarse seriamente en los deportes; otros se miran destacándose en alguna forma de arte. Es lindo imaginar hasta dónde podemos llegar en la conquista de esos sueños si empezamos temprano a cultivarlos.
Sin embargo, suele suceder que no iniciamos «a tiempo». A veces, la vida y sus desafíos se interponen y acabamos posponiendo o, peor, abandonando aquel sueño que tanto queríamos. Hoy quiero hablar de una heroína que retomó un sueño importante en su vida y lo llevó a su máxima expresión cuando llegó a una edad mayor.
Zhiying Zeng, conocida como Tania Zeng, es una jugadora de tenis de mesa de origen chino que ha vivido en Chile durante más de 35 años. Tania nació en Zhengzhou, China, en 1966. Su padre era ingeniero industrial y su madre era entrenadora de tenis de mesa. Desde pequeña, Tania estuvo inmersa en el mundo del deporte, comenzando a entrenar a los 9 años. A los 12 años ya jugaba profesionalmente, pero decidió retirarse una década después para dedicarse a los estudios.
En 1989, recibió una invitación de un entrenador en el norte de Chile, lo que la llevó a mudarse a Arica. La adaptación no fue fácil debido a las diferencias culturales y al idioma, pero Tania logró integrarse enseñando tenis de mesa y aprendiendo español. Eventualmente, se casó con un chileno y tuvo dos hijos.
Durante la pandemia de COVID-19, redescubrió su amor por el tenis de mesa y comenzó a entrenar de nuevo. En 2021 compitió en varios campeonatos, ganando el primer lugar en la liga nacional. Esto la motivó a entrenar en alto rendimiento, clasificándola para los Juegos Olímpicos de París. A pesar de su edad, Tania se siente enérgica y determinada, luchando por una medalla para Chile, país que considera su hogar.
Como dice nuestra lectura bíblica de hoy, el apóstol Pablo aconsejaba a los colosenses a aprovechar bien el tiempo. Yo pienso que esto puede tener varios significados. Primero, que planifiquemos el uso del tiempo en atención a las metas que queremos lograr en la vida. Segundo, que nos apliquemos temprano al objeto de nuestro interés. Y, tercero, que no dejemos de cultivar aquello que creemos que es valioso solo por el hecho de que no hayamos podido empezar cuando éramos más jóvenes. Dada la plasticidad del cerebro, podemos desarrollar aquello que soñamos aun cuando seamos mayores de lo que quisiéramos.