Devocionales Matutinos

La Heroína del Cabello Hermoso

Menores · Del libro Heroes o Villanos

Versículo:

Señor, ¿quién puede residir en tu santuario?, ¿quién puede habitar en tu santo monte? (Salmos 15: 1).

Hoy hablaré de Anna Willess Williams quien, de niña, tenía el cabello más hermoso que podamos imaginar. Sus rizos dorados brillaban con el sol, y todo el mundo le decía lo bonito que era su cabello. Ana tenía una tía muy sabia que siempre le recordaba algo importante: «Tener un cabello bonito está bien, pero ser una buena persona es mucho mejor». Ana nunca olvidó ese consejo y creció siendo una persona amable y generosa. Se convirtió en maestra y todos en la escuela la querían mucho porque siempre ayudaba a los demás y tenía un carácter muy agradable.

Un día, en 1878, el gobierno de Estados Unidos decidió hacer una nueva moneda de un dólar y querían que en una cara apareciera una mujer que representara la libertad. Un amigo de Ana pensó que ella sería perfecta para eso y le presentó al diseñador de la moneda, George Morgan. Cuando George vio a Ana, supo de inmediato que ella era la persona ideal para la moneda. Ana tenía un rostro muy bonito, pero lo que realmente la hacía especial era su carácter amable y su humildad. Sin embargo, Ana no quería ser famosa, así que dudó en aceptar la oferta.

George le prometió que su nombre no se haría público, así que Ana aceptó ser el rostro de la nueva moneda. Durante dos años, todo fue bien, pero un día, un periódico publicó su identidad. De repente, Ana empezó a recibir muchas ofertas de trabajo y la gente la reconocía por todas partes. A pesar de toda la atención, Ana decidió seguir siendo maestra. «Prefiero ganar poco dinero y ser útil a los niños que me necesitan que ser famosa», decía ella. La gente la recordaría no solo por su belleza, sino por su modestia y su deseo de ayudar a los demás.

En efecto, la tía de Ana tenía razón. Las cualidades internas, como la bondad y la humildad, son mucho más importantes y duraderas que la belleza exterior. Estas cualidades hacen memorable a cualquiera, a diferencia de los rasgos físicos, que cambian con el tiempo y pasan al olvido.

En Salmos 15: 1, David hace una pregunta que es digna de contestar: «¿Quién puede residir en el santuario del Señor?». David contesta esa pregunta diciendo que el íntegro, el justo, el veraz, el respetuoso, el fiel, el generoso y personas así son las que vivirán eternamente. ¿Por qué? Porque Dios es así, y los que son como él vivirán con él para siempre.

Devocionales del Domingo, 30 de agosto de 2026 ›