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Versículo:«Jesús les dijo: "Porque ustedes tienen muy poca fe. Les aseguro que si tuvieran fe, aunque solo fuera del tamaño de una semilla de mostaza, le dirían a este cerro: 'Quítate de aquí y vete a otro lugar', y el cerro se quitaría. Nada les sería imposible"» (Mateo 17: 20).
El pastor Harry nunca había viajado para esa isla y sería necesario que alguien que conociera el lugar lo acompañara. Por ello, se puso en contacto con los pobladores de la isla y ellos recomendaron a un miembro en Milne Bay que serviría como guía. Con la ayuda de esta persona, la organización del viaje estaría más apegada a la realidad.
Había que viajar aproximadamente 14 horas en lancha. Debían salir muy de noche calculando llegar después del mediodía al destino. Viajarían en dos lanchas para poder llevar todo lo necesario entre equipo y personal. Estarían quince días en el lugar y tratarían de hacer lo mejor para propósitos de evangelismo y desarrollo.
Llegó el momento en que estuvieron listos y la fecha estaba muy próxima. Desafortunadamente, se anunció que el clima podía cambiar y hacer imposible el viaje, lo cual no es extraño en aquella región del mundo. El pastor reunió al equipo y analizó con ellos la situación:
-Hermanos, estoy escuchando que nos puede sobrevenir un mal tiempo. ¿Qué hacemos?
-Hay que verificar bien la información, pastor. Quizás no sea tan grave, pues allá llueve todo el tiempo -dijo el laico acompañante.
-Pues sí, pero no debemos arriesgarnos demasiado. El viaje se puede posponer si el clima lo impide, pero nuestras vidas ya no se recobran -replicó el pastor.
-Yo sugiero que vayamos adelante, dijo el laico, es cuestión de tener fe y avanzar.
El pastor Harry no parecía convencido. Por la forma de expresarse de este hermano, tan seguro de sí mismo y de Dios, el pastor pensó que quizás era su propia falta de fe la que estaba creando obstáculos. Cediendo un poco, el pastor se dejó persuadir y fueron adelante. Subieron todas las cosas a la lancha y esa noche se hicieron a la mar.
¡Qué difícil puede resultar actuar por la fe! A los humanos nos gusta lo tangible, lo objetivo; queremos pruebas palpables de dónde nos está llevando Dios para poder avanzar con confianza. La Biblia nos invita a caminar por fe. Jesús se refirió a la fe como un grano de mostaza, no por su pequeño tamaño, sino por su capacidad de crecer. Uno de los elementos que hace crecer nuestra fe es rodearnos de creyentes fieles. Esa es la compañía que conviene buscar.