Devocionales Matutinos

Cuando el Héroe Se Frustra

Menores · Del libro Heroes o Villanos

Versículo:

«Señores, hubiera sido mejor hacerme caso y no salir de Creta; así habríamos evitado estos daños y perjuicios» (Hechos 27: 21).

Mientras salían del muelle, el guía le dijo al pastor que necesitaban recoger algunas cosas que tenía preparadas para el viaje y que se iban a ocupar cuando estuvieran en la etapa evangelística de la visita a la isla a la que iban. Ese retraso no le cayó nada bien al pastor Harry, pero no dijo nada; se guardó todas sus palabras y dejó que el laico tomara las riendas del viaje.

Recogidos los materiales, ahora se dirigirían a la isla adonde tenían la meta de llegar. Los lancheros parecían conocer bien su oficio y avanzaban por el mar como quien circula por los carriles asfaltados de una carretera. Tras apenas una hora de haber salido, el clima empeoró. La oscuridad en el horizonte presagiaba una terrible tormenta. Fue entonces cuando el pastor Harry explotó:

-¡Hermanos, esto es lo que yo quería evitar! ¿No les dije que el cielo se estaba oscureciendo y que nos sobrevendría un mal tiempo? Miren lo que está delante; ¡debieron haberme hecho caso!

Los tripulantes en la lancha guardaron silencio durante segundos que parecieron horas. No conocían ese lado del pastor y les pareció irrespetuoso discutir con él. La figura pastoral es muy apreciada en la cultura papuana y se los trata con gran respeto. Finalmente, el laico que había insistido en que salieran ese día dijo:

-Es cierto, pastor, parece que vamos a tener un mal clima, pero Dios conoce nuestros planes y por qué estamos haciendo este viaje. Lamento que esta decisión cause estos inconvenientes y lo ponga a usted tan mal.

El pastor Harry no dijo más, pero su frustración no menguó para nada. Pensaba en cuánto habían luchado para conseguir los recursos para viajar a esa isla y cómo la Misión hizo tremendos esfuerzos por financiar el proyecto evangelístico. Ahora no solo se perderían esos valiosos recursos, sino que probablemente se perderían sus vidas si se desataba la furiosa tormenta que el horizonte anticipaba. Y todo eso se pudo haber evitado si tan solo le hubieran hecho caso cuando manifestó su preocupación la primera vez.

Con palabras similares, Pablo llamó la atención de los marineros y soldados en el barco que navegaba hacia Fenice cuando lo llevaban preso a Roma. La tormenta amenazaba con devorarlos y todo se perdería. Lo único que sostenía a Pablo era la confianza en que Dios cuidaba sus vidas. En momentos así, no desechemos la fe en Dios. Aunque parezca que se tomó la decisión equivocada, sigamos confiando.

Devocionales del Jueves, 10 de septiembre de 2026 ›