El héroe de la silla motorizada
Menores · Del libro Heroes o Villanos
«Pues tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; anduve como forastero, y me dieron alojamiento. Estuve sin ropa, y ustedes me la dieron; estuve enfermo, y me visitaron; estuve en la cárcel, y vinieron a verme» (Mateo 25: 35-36).
Fundada por Dennis Perry y David Woolley, Operation Food for Life ha estado ofreciendo comida, ropa, educación, atención médica y apoyo a comunidades desfavorecidas en Papúa Nueva Guinea durante más de 25 años. Lo que quiero contar hoy ocurrió en el año 2019, en una de mis conversaciones con Dennis.
Dennis es alguien que, además de tener un corazón generoso, está pendiente de lo que sucede a su alrededor en términos de necesidades para ver cómo puede intervenir en ello. En una de sus visitas a UAP, Dennis supo de uno de nuestros estudiantes de primer año de la carrera de negocios llamado Rupert Maven. Lo que hace especial el caso de Rupert es su desafío al desplazarse. Desde niño desarrolló una enfermedad que le afecta el libre movimiento de sus extremidades y su articulación al hablar. Cuando caminaba, sus piernas estaban torcidas hacia adentro y arrastraba los pies.
Cuando Dennis vio a Rupert, entendió que había algo que hacer en su favor. Pero no pensó tanto en Rupert como en todos los jóvenes que pudieran tener desafíos semejantes. Por ello, el equipo de OFFL le obsequió una nueva silla motorizada a la Universidad Adventista del Pacífico para que la prestaran a los estudiantes con problemas de movilidad que asisten al campus.
El aparato fue adquirido en Sídney y enviado a Port Moresby con ropa y artículos donados. Hasta entonces, la universidad no tenía un aparato así. Esta silla motorizada sirvió para ayudar a los estudiantes que necesitaban una «mano amiga» y «pies que ayuden» para asistir a clases, dijo Dennis. El primero que la usó fue Rupert Maven, quien pudo asistir a clases y participar en eventos sociales del campus con confianza y comodidad.
Pero la historia no concluye ahí. Rupert completó sus cuatro años de estudios en UAP y se graduó en el año 2022. Cuando llegó a la universidad, Rupert no era adventista, pero antes de graduar tomó la feliz decisión de entregarle su vida a Dios mediante el pacto bautismal. Al partir de ahí, fue una gran alegría para la institución no solo haberlo graduado, sino haber facilitado su entrega a Jesús.
No siempre nuestras acciones generosas harán que los demás se entreguen a Dios, como hizo Rupert, pero ayudarlos en sus necesidades es como ayudar al Señor.