Devocionales Matutinos

Los Amigos del Héroe

Hoy

Menores · Del libro Heroes o Villanos

Versículo:

«Algunas amistades se rompen fácilmente, pero hay amigos más fieles que un hermano» (Proverbios 18: 24).

Bangladesh es conocido como el país del bangla; el bangla o bengalí es el idioma oficial. Cuando los bangladesís notan algún extranjero que manifiesta interés en aprender su idioma, se alegran y abren el corazón. Tras su arribo al país, Dayana y Frank se dieron cuenta de eso e hicieron su mejor esfuerzo en aprender frases en bengalí para acercarse a los nativos.

Desde los días de su entrenamiento en el Instituto de Misiones, Frank y Dayana entendieron que una porción importante de su misión era establecer relaciones con los lugareños a fin de atraer su atención a las verdades bíblicas y, especialmente, a la persona de Jesucristo. En un país musulmán, eso no sería muy fácil; sería algo que tomaría años.

Lo primero que se les ocurrió fue hacer un trabajo profesional de la más alta calidad. Frank se interesó en que la atención y el servicio de la clínica dental fueran de primera y en que los clientes se sintieran a gusto. Además, trataron de mostrarse lo más amistoso que pudieron, y ahí fue donde hicieron lo posible por insertar el poco bengalí que iban aprendiendo. Al ver los clientes que los Artavia querían mostrarse amigos, los empezaron a invitar a reuniones familiares y a convivencias en su grupo social. Pronto, estos clientes bengalíes se volvieron amigos cercanos. 

Solo Dios sabe cuánto llegaron a conocer estas familias acerca de Jesús. Lo que sí demostraron fue un sincero deseo de ayudar. Hubo un problema de tipo legal en el permiso de trabajo de Frank y Dayana. Resultó que los años que habían trabajado allí habían estado al margen de la ley debido a un trámite incompleto en la oficina de trabajo del gobierno. Cuando los Artavia se enteraron, se acercaron a sus amigos y ellos, con su influencia y relaciones, ayudaron a arreglar el problema. Hasta les extendieron el permiso de trabajo para tranquilidad de ambos.

Cuando su período de servicio internacional se completó y debieron volver a Costa Rica, decidieron llevar consigo muebles de muy buena calidad que una familia de amigos suyos fabricaba. Los Artavia le pidieron a la dueña que les permitieran comprar algunos de sus muebles. Ella tomó el teléfono, llamó al administrador del almacén y le dio instrucciones para que les diera todos los muebles que los misioneros quisieran. El evangelismo del mejor tipo es el que se monta sobre bases de amistad. Los que lleguen al cielo por nuestra influencia será principalmente porque fueron nuestros amigos.

Devocionales del Domingo, 4 de octubre de 2026 ›