Devocionales Matutinos

El Héroe de las Cinco Kinas

Hoy

Menores · Del libro Heroes o Villanos

Versículo:

«No tengan deudas con nadie, aparte de la deuda de amor que tienen unos con otros; pues el que ama a su prójimo ya ha cumplido todo lo que la ley ordena» (Romanos 13: 8).

Gibson no podía salir de la universidad para contactar al donante, pues no tenía los recursos para ello. Su única opción era llamarlo por teléfono. Su amigo, el que le contó del posible donante, le dio algunos números a los que podía llamar. Ahora el problema era conseguir dinero para llamarlo. 

Gibson iba caminando hacia la iglesia, y en su mente hablaba con Dios: «Pero, Señor, ¿cómo me voy a comunicar con este caballero? Ni siquiera tengo para una llamada desde mi celular». «Padre, necesito cinco kinas para comprar crédito para mi teléfono. Señor, por favor, dame cinco kinas y entenderé que es tu voluntad que este plan vaya adelante». En eso, a poca distancia, Gibson vio al profesor Leeroy Elisha, de la Escuela de Educación, quien se detuvo a saludarlo.

-Hola, Gibson. ¿Cómo estás?

-Bien, profe; ahí vamos, gracias a Dios.

-¿A dónde vas? ¡Estás muy presentable!

-Voy a la iglesia Kinakon; me invitaron a predicar, y voy para allá.

-Oh, qué interesante. ¿Y de qué vas a hablar?

El profesor Elisha quería ver si podía ayudar al estudiante a afirmar su mensaje a fin de que hiciera un buen papel en la iglesia esa tarde. Quizás podría compartir alguna idea o ilustración para hacer el sermón más efectivo. Gibson le dio detalles y el profesor sonrió complacido.

-Creo que será un mensaje poderoso, Gibson. Permíteme orar por ti.

Entonces, el Dr. Elisha puso su mano en el hombro de Gibson y lo encomendó a Dios. En su oración, pidió por el mensaje, pero también pidió por Gibson mismo, por sus necesidades como estudiante. Después de la oración, siguiendo su costumbre, el profesor Elisha metió su mano al bolsillo y sacó un billete. Ya había puesto ese billete en su bolsillo para tenerlo listo por si la oportunidad de asistir a un estudiante se presentaba. Le dijo:

-Ten, Gibson, y que Dios esté contigo.

El profesor le dio un abrazo y siguió su camino a casa. Cuando Gibson abrió la mano, vio que el billete era de cinco kinas.

-¡Cinco kinas, Señor! ¿Es esta tu respuesta a mi oración?

Devocionales del Martes, 6 de octubre de 2026 ›