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Versículo:«Novia mía, de tus labios brota miel. ¡Miel y leche hay debajo de tu lengua! ¡Como fragancia del Líbano es la fragancia de tu vestido!» (Cantares 4: 11).
Desde que estaba en su carrera, Unia entendió lo que sus maestros le habían dicho, los programas de la iglesia deben ser relevantes a la cultura y condición de la gente del lugar. Con esa mentalidad y tratando de ser sensible a la cultura de los pueblos que él y su futura esposa representaban, escribió el programa de la ceremonia.
La boda seguiría las tradiciones de las tribus papuanas en un lugar amplio donde hubiera espacio para las dos familias en sitios separados. El papá de Unia, acompañado por hombres de su comunidad, vino hasta donde estaban los representantes de la comunidad de Julie a manifestar el interés de que su hijo se casara con la muchacha. Entonces, un representante de la comunidad habla a título de la familia de la novia y de la comunidad.
-Está bien, comprendemos cuál es su intención. Déjennos hablar con los líderes de la comunidad y responderemos si se concede la autorización para el casamiento-dijo el representante.
Esos minutos se hacen eternos. Todo está ya listo para la boda, la fiesta de recepción y hasta los propios novios ya están vestidos con su ropa de boda. Sin embargo, la última palabra la tiene el pueblo. Qué satisfacción cuando regresó el vocero y, con una gran sonrisa, expresó el beneplácito del grupo para que la boda fuera adelante. Julie salió de su lugar y Unia del suyo para dar pie a la siguiente parte de la ceremonia. Ahí, la hija es entregada por su comunidad a su nueva familia y llega así a formar parte de la otra comunidad. No es el novio quien recibe a la novia, sino los líderes representantes de la comunidad del novio.
Se acostumbra que ciertos adultos de mucho respeto, incluyendo un ministro ordenado, son quienes conducen la ceremonia nupcial, que en este caso fue muy sencilla. Cuando las dos familias con los novios al frente se reúnen en el lugar designado, se leen algunas declaraciones de la Biblia, se declaran los votos matrimoniales y se hace una oración para bendecir a la nueva pareja. Luego, el novio pasa a ocupar el lugar donde estaba parada la novia, quedando del lado de la familia de ella; la novia hace lo mismo en el lado del novio. Ahora, las dos familias quedan unidas mediante este nuevo enlace. Los dos pueblos se hermanan de esta manera; los dos llegan a ser uno. Ahora estaban felizmente casados.